En Jalisco, la hora de los ciudadanos... ¿en México, cuándo?
La consulta de ratificación de mandato es un instrumento de participación ciudadana directa y un mecanismo de rendición de cuentas que permite a los ciudadanos evaluar el trabajo y desempeño de los representantes de elección popular. Esta figura ha sido impulsada en ...
La consulta de ratificación de mandato es un instrumento de participación ciudadana directa y un mecanismo de rendición de cuentas que permite a los ciudadanos evaluar el trabajo y desempeño de los representantes de elección popular. Esta figura ha sido impulsada en Jalisco por Movimiento Ciudadano y sus gobiernos municipales, al tiempo que una herramienta con un espíritu similar, que no igual, —la revocación de mandato— ya ha visto la luz en la legislación local, luego de que en mayo de 2016 se aprobara la reforma estatal en materia de participación ciudadana.
En el plano nacional, el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano ha propuesto una serie de reformas para que nuestro andamiaje jurídico recoja el espíritu de estas figuras de empoderamiento ciudadano. Aunque con orígenes y propósitos políticos distintos, tanto la revocación como la ratificación de mandato son dispositivos institucionales que los ciudadanos pueden utilizar para decidir sobre la continuidad o interrupción de sus gobernantes antes de que cumplan el plazo constitucional. Lamentablemente, como ha sucedido con otras iniciativas que pretenden trastocar el statu quo, permanecen congeladas en el Cámara de Diputados.
En cualquier caso, evaluar y eventualmente sancionar el desempeño de los gobiernos o cargos de elección popular, resulta indispensable cuando observamos que existe un sinnúmero de ejemplos donde la representación popular y los gobiernos no sólo se distancian, sino que se vuelven contra sus ciudadanos. En este sentido, por ejemplo, la corrupción de la peor generación de gobernadores en la historia reciente del país pudo haber sido enfrentada, o incluso evitada, mediante ejercicios democráticos de este tipo.
No es exagerado argumentar que al descrédito generalizado de los partidos políticos bien podría sumarse un conjunto de instituciones derivadas o inspiradas en los principios de la democracia representativa, toda vez que de ahí se derivan prácticas e inercias que contradicen o afectan deliberadamente el interés de las mayorías. Por ello, buscar una mayor intervención de los instrumentos de democracia directa para darle a los ciudadanos un lugar preponderante en la toma de decisiones es una manera de hacerle frente a la grave crisis de legitimidad que padece gran parte de las instituciones públicas del país y de oxigenar la vida democrática mediante el empoderamiento de los ciudadanos.
Con ese propósito, hace un par de días los diputados ciudadanos entregamos en Palacio Nacional una petición para que el Presidente de la República se someta a un ejercicio de esta naturaleza, tal y como ocurrirá este mismo fin de semana en Jalisco, cuando los habitantes de Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y alrededor de 20 municipios más gobernados por Movimiento Ciudadano evalúen el desempeño de sus alcaldes. Las consultas de ratificación de mandato son ejercicios de voluntad política y de convicción democrática donde el desempeño público se somete a la evaluación y al escrutinio ciudadano.
El hecho no es menor: por primera vez en la historia de México, este 27 de agosto tres millones y medio de ciudadanos de Jalisco podrán participar en estas consultas de ratificación de mandato para decidir si sus presidentes municipales deben permanecer o no en el cargo. La pregunta es: ¿y en el resto del país, cuándo?
*Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.
