Acuerdo de París: empezar por la casa

Durante los últimos años, México ha avanzado en la confección de un andamiaje normativo e institucional para proteger la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos sido testigos de innumerables reformas, incluidas constitucionales, y de la ...

Durante los últimos años, México ha avanzado en la confección de un andamiaje normativo e institucional para proteger la naturaleza y mitigar los efectos del cambio climático. Hemos sido testigos de innumerables reformas, incluidas constitucionales, y de la construcción de nuevas instituciones dedicadas al tema.

Sin embargo, la deuda de México en materia medioambiental es inmensa por una razón sencilla: la agenda verde en México lleva años secuestrada por un pacto político que ha servido a intereses particulares y a transacciones partidistas. No es ningún secreto que el PRI decidió ceder esta agenda de gobierno al Partido Verde, a cambio de sus votos y su lealtad.

El problema es que este acuerdo político ha hecho de la agenda verde nacional el negocio de una camarilla, mientras el país sigue perdiendo oportunidades en la materia, y en muchas ocasiones retrocediendo el camino avanzado.

El anuncio de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París debe servir para que reflexionemos y atendamos el problema que tenemos en casa. Si aceptamos que la decisión de Trump es un acto de irresponsabilidad política, en México tenemos que reconocer que internamente debemos poner orden en nuestra agenda medioambiental.

Tenemos que hacerlo porque la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París llama a México a asumir el liderazgo regional en el esfuerzo de diseñar políticas públicas y acciones para mitigar los efectos del calentamiento global. El problema es que este liderazgo regional será una quimera mientras nuestra propia agenda verde siga sometida a los intereses de un pacto político.   

Como declaraba hace poco a The New York Times, Luke Kemp, científico australiano experto en cambio climático, la salida de Estados Unidos brinda la oportunidad para que los países verdaderamente comprometidos con esta agenda tomen decisiones más contundentes y menos simbólicas que ayuden a enfrentar el calentamiento global y el cambio climático. La pregunta es si México está dispuesto y está preparado para aprovechar esta oportunidad.

Mientras la agenda verde nacional siga siendo parte de un intercambio de intereses partidistas, la respuesta será negativa, porque este acuerdo político ha dado paso a ecocidios como el de Tajamar en Quintana Roo, así como al abandono de la política pública de conservación de Áreas Naturales Protegidas; a la negligencia en los programas de implementación de energías renovables, y al desdén en las políticas de protección de nuestros ecosistemas.

Ésta es una más de las oportunidades históricas que se le presentan al Poder Ejecutivo Federal en este sexenio, una oportunidad más para emprender cambios estructurales que modifiquen el rumbo de nuestras instituciones. Lamentablemente, este gobierno nos ha demostrado capacidad para dilapidar las oportunidades, por ejemplo: una auténtica Reforma Educativa, el desmantelamiento de las redes de corrupción y detener la impunidad en violaciones a los derechos humanos, entre tantas otras. 

El desafío de implementar el Acuerdo de París y asumir un liderazgo regional en la materia pasa por la ruta de reencauzar la política ambiental mexicana, y esto significa desmantelar la red de complicidad e intereses que la tienen secuestrada. Así que, además de lamentar la salida de Estados Unidos del acuerdo, primero hagamos lo que nos toca en casa.

                *Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.

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