¿Eliminar o simular?
Quitar el financiamiento público a los partidos es una medida para eliminar privilegios.
Eliminar el presupuesto público a los partidos políticos es un tema que Movimiento Ciudadano ha impulsado desde hace tiempo. En 2014, los diputados ciudadanos propusimos en Jalisco una iniciativa que hoy es conocida como #SinVotoNoHayDinero; en abril de 2016, ya en la Cámara de Diputados, presentamos la iniciativa #NiUnPesoALosPartidos. En ambos casos, las mayorías legislativas del PRI han impedido que las iniciativas prosperaran.
Esta propuesta tiene dos aspectos de gran relevancia: por un lado, es una medida para eliminar privilegios establecidos en un sistema político caduco y para detener excesos que permitieron el ascenso de la peor generación de gobernantes de la historia, pero también significa un reajuste presupuestal necesario. Para dimensionar el tema: aprobar nuestra iniciativa habría representado un ahorro de casi 14 mil millones de pesos en el ámbito federal y 850 millones de pesos en Jalisco, tan sólo en tres años. Considerando que las malas decisiones del gobierno federal en materia económica han provocado recortes en educación, salud, programas sociales o decisiones desafortunadas como el aumento al precio de la gasolina aprobado a finales del año pasado, un ahorro de esta naturaleza resultaría benéfico para la economía nacional.
El tema resurgió en Jalisco a raíz de declaraciones del gobernador Aristóteles Sandoval en las que planteó incluir en la reforma política local nuestra propuesta de no dar un solo peso a los partidos. Sin embargo, para garantizar la constitucionalidad de la reforma local, es necesario hacer la modificación en la legislación nacional. La solución es simple: el PRI tiene los votos necesarios en el Congreso de la Unión para aprobar la eliminación del presupuesto a partidos, por eso invitamos al gobernador de Jalisco a la Comisión Permanente para que exigiera y convenciera a diputados y senadores del PRI de descongelar la iniciativa que presentamos hace más de un año. A pesar de que, incluso, le compramos un boleto de avión para que asistiera, el gobernador no respondió a nuestra invitación ni se presentó en la sesión.
Su ausencia puede significar dos cosas: o no quiso enfrentar y forzar a la cúpula de su partido para desatorar la discusión y aprobación de nuestra iniciativa, o bien, sólo utiliza el tema como bandera para obstaculizar una reforma política de mayores alcances: reducir el número de diputados y regidores, garantizar la paridad horizontal y el voto migrante, entre otras medidas. En cualquiera de los casos, comprometerse públicamente a empujar #NiUnPesoALosPartidos y no hacer todo lo necesario para que suceda, es una simulación, un engaño.
Eliminar el presupuesto a partidos es un tema que tiene varias implicaciones, por ejemplo avanzar en el sistema de fiscalización, una revisión a los esquemas de financiamiento privado para saber cuánto se gasta, pero también cuál es el origen del dinero. Esto es lo que propondremos se discuta en el próximo periodo extraordinario, porque cambiar el sistema político pasa por este tipo de decisiones, que se deben discutir y aprobar en espacios legislativos y no con hashtags en redes sociales.
*Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.
