El periodismo en el México fallido
Cada vez que perdemos a un periodista o a un activista de derechos humanos caemos en un abismo de silencio y oscuridad.
El lunes fue asesinado el periodista Javier Valdez Cárdenas, cuyas historias en la última década, publicadas en varios libros y en RíoDoce, un semanario independiente de Sinaloa, son esenciales para entender la forma en la que el narcotráfico se ha convertido en una plaga que ha devorado a miles de personas y socavado a las instituciones de este país.
Los números son escalofriantes: 105 periodistas han sido asesinados en 17 años y ni un solo crimen ha sido resuelto. Cada vez que perdemos a un periodista o a un activista de derechos humanos caemos en un abismo de silencio y oscuridad que impide al país entero conocer hasta dónde se ha extendido la influencia del crimen organizado en las estructuras políticas y sociales de México, y entender la magnitud del daño acumulado por más de 300 mil muertos, un número incalculable de desaparecidos y una sociedad agraviada y rota por la violencia.
El trasfondo de la impunidad de los crímenes no resueltos de periodistas es consecuencia no sólo de un sistema de justicia incapaz, sino de un Estado y unos gobiernos que ante los asesinatos a sangre fría se han comportado con indolencia, cuando deberían ser los primeros en llamar a respetar la libertad de expresión y la vida.
Esta cacería abierta de periodistas hace impostergable reformar la Ley para la Protección de las Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, porque sus mecanismos y salvaguardas han resultado insuficientes para proteger a los periodistas y activistas de derechos humanos en México.
En el Examen Periódico Universal, aplicado a México por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2013, más de 30 países expresaron su preocupación por el aumento de la violencia contra periodistas en nuestro país y llamaron a fortalecer el Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, con mayores atribuciones y recursos para sus funcionarios.
Este miércoles, los diputados ciudadanos presentaremos en la Comisión Permanente del Congreso una iniciativa para fortalecer esta ley, con el ánimo de hacer de ella un verdadero instrumento al servicio de los mexicanos y garante de la libre manifestación de ideas.
Entre los aspectos centrales de la iniciativa, destacan la figura de activistas de la información; se contemplan como derechos para periodistas la cláusula de la conciencia y el secreto profesional y se incluye un catálogo de derechos que recoge las recomendaciones de organismos internacionales.
Se elimina el control de la Secretaría de Gobernación sobre el mecanismo, se elimina el control de la Secretaría sobre el Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos, Periodistas y Activistas de la Información, que en un plazo de 60 días deberá contar con suficiencia presupuestal, y se crea un refugio que atienda los casos urgentes de manera expedita, brindando protección a víctimas.
Los momentos críticos que enfrenta México ante el asedio de la narcopolítica y el crimen organizado reclaman del Congreso de la Unión altura de miras. Llamamos a todos los partidos a no posponer un debate urgente para proteger a los periodistas y a los activistas de derechos humanos.
*Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.
