¿México o el 2018? Parte II
Los ciudadanos han comenzado a organizarse para cambiar algunas dinámicas viejas y perversas.
¿Quién está pensando en el país en uno de los momentos más complicados de su historia? Después de analizar en la columna anterior el comportamiento de partidos y políticos, es imprescindible una reflexión que trascienda la lógica partidista. Son los ciudadanos quienes generan y consolidan movimientos que responden a los problemas de fondo: los familiares de desaparecidos y de personas asesinadas para hacer el trabajo de búsqueda de las víctimas y de justicia; las comunidades indígenas para defender sus tierras y el derecho a mantener sus tradiciones; grupos dispersos de migrantes para enfrentar las consecuencias de un gobierno norteamericano hostil y una cuestionada política exterior nacional; empresarios y sociedad civil para poner un freno a la corrupción.
Los ciudadanos han comenzado a organizarse para cambiar algunas dinámicas viejas y perversas: #SinVotoNoHayDinero es una iniciativa aprobada por la mayoría de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Jalisco y relanzada en el país por el diputado independiente Pedro Kumamoto para ajustar el presupuesto de los partidos al número de votos que obtengan; #QuitemosDiputados es una propuesta del diputado Jorge Álvarez Máynez para eliminar 100 escaños federales; en la Bancada de los Ciudadanos presentamos un paquete de iniciativas para poner un alto al derroche del dinero público; un conjunto de organizaciones civiles logró recabar las firmas suficientes para presentar una iniciativa ciudadana que llevara a los funcionarios a presentar sus declaraciones fiscal, patrimonial y de intereses de manera pública, completa y obligatoria, para combatir la corrupción.
La elección presidencial de 2018 será una contienda atípica no sólo por el elevadísimo desgaste de los partidos y de los políticos, sino porque también veremos a candidatos independientes de orígenes tan diversos como los intereses que representan. El escenario luce poco claro y el comportamiento de la ciudadanía es cada vez menos predecible.
Los ciudadanos están pensando en problemas y causas y organizándose para hacerles frente, pero estas expresiones son más producto de la coyuntura y reflejo del hartazgo, y no necesariamente responden a la urgencia de un proyecto de país. Por eso, la pregunta es pertinente: ¿Quién está pensando en México? ¿Qué está pasando en el país y qué podemos hacer? La inconformidad social estalló y rebasó la capacidad de las instituciones, llámense gobiernos o partidos. Los niveles de hartazgo y desconfianza han provocado que sectores de ciudadanos busquen y en algunos casos construyan alternativas distintas al statu quo. ¿Pero eso significa que estén realmente pensando en México?
No debemos perder de vista que en la elección de 2018 no será tan importante la cantidad y la diversidad de las alternativas políticas en competencia, como el proyecto que representen; que la definición y construcción de un nuevo sistema político debe anteponerse a la elección de un candidato; que, por más paradójico que suene, lo más importante en 2018 será votar por un proyecto que permita dar cauce al país y a sus instituciones, y no a la elección.
*Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.
