Las bolivianas
De la época colonial, algún indicio: participación de indígenas y mestizas en rebeliones con marcado interés en las libertades femeninas. No sólo buscaban la “liberación nacional”, sino la de las mujeres. A lo largo de Latinoamérica, los virreinatos impusieron el derecho del pater familias. Ellas, propiedad del padre o del marido. No decidían ni con quién vivir.
En la historia oficial, la incesante lucha de las mujeres por sus libertades no tiene lugar. El esfuerzo por rescatar su historia y valorar sus contribuciones ha sido tarea ingrata para las académicas. No hay registros. Los encargados de su resguardo los pierden y aparecen en ventas de garaje o en papeles olvidados de tías bisabuelas. Gracias a la paciencia, pericia y perseverancia de las estudiosas, conocemos nombres, hechos e ingratitudes. Bolivia no es excepción. Muy importantes los aportes de Ximena Medinaceli, Silvia Arze, Denise Arnold, Alison Spedding, Gloria Ardaya, Ivonne Farah y muchas más.
De la época colonial, algún indicio: participación de indígenas y mestizas en rebeliones con marcado interés en las libertades femeninas. No sólo buscaban la “liberación nacional”, sino la de las mujeres. A lo largo de Latinoamérica, los virreinatos impusieron el derecho del pater familias. Ellas, propiedad del padre o del marido. No decidían ni con quién vivir.
Bartolina Sisa, aymara, proclamada virreina por sus méritos, condenada a muerte por una sentencia horrenda. Su cuñada, Gregoria Apaza, reconocida luchadora, y Juana Azurduy, por sus hazañas dos siglos después, fue ascendida a mariscala del Ejército de Bolivia y a generala del argentino. Mercedes Sosa canta: “Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tú”. Figuras que dejan ver tras sus amplias faldas, un sinfín de mujeres atrevidas, ignoradas, sin nombre, pero, ahí estuvieron. Gran logro de las académicas.
Adela Zamudio escribe, 1900: “Cuánto trabajo ella pasa, por corregir la torpeza de su esposo, y en la casa, (permitidme que me asombre), tan inepto como fatuo, él sigue siendo la cabeza ¡porque es hombre”. Reconocida como la primera feminista, demanda mejor y más amplia educación para las niñas, quienes sólo podían cursar hasta tercero de primaria. Luego, igualdad de derechos.
En 1923, se organiza el Ateneo Femenino, una “sociedad femenina autónoma con fines intelectuales, artísticos y de bien público” que “dará cabida en su seno al estudio de todos los problemas sociales y en especial a los que atañen a la mujer en su condición civil y jurídica”. Aparecen revistas femeninas con argumentos a favor del voto, el divorcio, etcétera. Las ateneístas realizan una convención en la que las obreras indígenas urbanas, anarquistas, reclaman jornada de ocho horas, derechos para ellas y amor libre.
Cuentan que “María Barzola era una mujer del poblado de Llallagua. En 1942 hubo una gran manifestación para pedir aumento de salarios a los dueños de las minas, y ella se colocó en la línea de frente. El ejército disparó contra la multitud, provocando una terrible masacre. María fue la primera en ser abatida y el lugar, bautizado como “la pampa de María Barzola”.
(https://litci.org/es/archive/hace-50-anos-en-bolivia-las-amas-de-casa-ha...)
En 1961, los mineros reiteran demandas de mejores condiciones. Son reprimidos y encarcelados. Sus esposas deciden ir a La Paz, irrumpir en una reunión de ministros, demandar su libertad. El partido en el poder organiza a mujeres afines, las “barzolas”, para que agredan a las esposas de los mineros, aventándoles jitomates, amenazándolas.
Aun así, ellas, amas de casa, permanecen en la ciudad y en sus reclamos. Inician una huelga de hambre y otros sectores se les unen. Deciden crear el Comité de Amas de Casa, Siglo XX. Por supuesto, los hombres, incluidos sus maridos, se burlan de ellas. Siguen con su reclamo y el gobierno de Barrientos, 1964, deporta a los maridos, señalándoles que “no estamos contentos con el hecho de que usted le haya permitido a su esposa servir a intereses extranjeros”.
Mujeres Creando nace en los 90. Reflexionan sobre la relación del feminismo con las indígenas en general y las urbanas en particular, precisando cómo las brechas raciales obstaculizan la organización de un feminismo autónomo. En 2000, se dividen entre el colectivo Mujeres Creando, independiente y la Asamblea Feminista Comunitaria, vinculada al expresidente Evo Morales. En fin, la búsqueda de libertades se enreda, tropieza, se levanta, pero allá y acá seguimos en el afán: construir un mundo mejor, con apoyo de las académicas.
