La fuerza de las mujeres
Quedaron atrás proyectos de vida que ya no hacían sentido en este nuevo hábitat. Quizás, ella afirma que así fue, el influjo de tías muy rebeldes, muy libres, la hizo buscar su propio destino y tener las riendas de su vida desde muy joven
Desde hace 6 años estamos empeñadas en demostrar(nos) que somos capaces de revelar fortalezas impensadas por quienes, en toda época y lugar, han intentado lesionar nuestra autoestima, nuestra confianza y nuestros deseos de desarrollarnos como personas dignas.
En esta temporada de horripilante violencia, el ejemplo de mujeres que, sin siquiera pretender ser heroínas, está marcando nuevas pautas y nuevos modelos. Están, para demostrarlo, las médicas, enfermeras y mujeres dedicadas a cumplir con su deber, a pesar de que, al hacerlo, arriesgan su vida. (También, muchos hombres, pero hay que recalcar en las mujeres).
Hay una mujer, tremendamente atractiva, cuya historia inicia el siglo pasado, al iniciar los turbulentos pasajes de la Segunda Guerra Mundial. Nacida en un pequeño pueblo de la frontera entre Polonia y Eslovaquia, hija de judíos, cuyo padre, gran observador de la realidad, decide, antes que nadie, salir de Europa. Lo hacen por el camino más largo (quizás, siguiendo la recomendación de la que no hizo caso la famosa Caperucita). Viajaron largos kilómetros en el transiberiano de la URSS y llegaron a Japón. Ella contaba sólo 11 hasta ese entonces, alegres primaveras.
Después de mucho batallar, el padre negoció lugares en un barco japonés, que los trajo a estas tierras. Otro idioma, otras costumbres, otra manera de mirar y una ciudad que aún no era lo que hoy conocemos como Ciudad de México. Quedaron atrás proyectos de vida que ya no hacían sentido en este nuevo hábitat. Quizás, ella afirma que así fue, el influjo de tías muy rebeldes, muy libres, la hizo buscar su propio destino y tener las riendas de su vida desde muy joven.
Llorar lo perdido no fue actitud familiar. Regocijarse de estar vivos y tener lo indispensable, entre otras cosas, a toda su familia, fue parte de lo que construyó su fortaleza. Pero estaba consciente de que ella debía luchar por su lugar en el mundo y que su inteligencia era la única herramienta para hacerlo. Prepararse, estudiar en la UNAM y contar con hombres notables, entre otros Santiago Ramírez, que pusieron a su disposición sabiduría y conocimiento fueron los cimientos de una carrera profesional notable.
Aunque el entorno estaba en contra de las mujeres independientes, se impuso al medio, colegas y maestros. Abrió camino y fundó una organización, reconocida por su profesionalismo y asertividad. No deja de trabajar y pensar cómo hacer para que las mujeres mexicanas puedan dar cauce a sus deseos y vivan una vida plena. Además, sin dejar la consulta, ha participado en diversos proyectos comunitarios, dando aliento a las jóvenes que viven en contextos muy adversos, del Estado de México, de Quintana Roo o de Puebla.
Feminista práctica, ha defendido en todos los terrenos la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Y ha hecho de la resiliencia, una bandera. Las miles de historias escuchadas desde un diván, o desde un salón de clases, o en una reunión con mujeres jóvenes, en las que, aun y cuando se haga justicia (lo que sucede en contadísimas ocasiones) el daño por la violencia sufrida debe repararse desde otros lugares.
Por su reconocimiento al apoyo que este país, México, le ha dado; por el agradecimiento profundo que vive al saber que su vida ha sido útil; por su generosidad anclada en una conciencia de la desigualdad ingrata, decidió instituir un premio a la resiliencia y formar un grupo de profesionales voluntarias para apoyarla. Este es el 6º año que se realiza y será con el respaldo de la Cámara de Diputados, cuya presidenta, Dulce María Sauri, expresó: “Se trata de que las mujeres vivan una vida que ellas juzguen valiosa al apoyar a otras mujeres a vivir una transformación”. Ella, Raquel Berman.
La Convocatoria está disponible en: https://www.diputados.gob.mx/Raquel/index.html
