Cada día, entre el 1 de enero y el 31 de agosto, se cometieron en promedio en México al menos cuatro asesinatos con extrema violencia o tortura previa. En cada uno de esos días, además, dos mujeres fueron asesinadas con crueldad y se halló una fosa con restos humanos.
El horror, la brutalidad, la barbarie en un país que, pese al indudable esfuerzo de las autoridades federales por enfrentar a los criminales, no consigue escapar de su infierno.
Los datos forman parte del informe “Atrocidades y eventos de alto impacto”, dado a conocer ayer por la organización Causa en Común, que registra 3 mil 492 crímenes de esa naturaleza en el lapso referido: 14 diarios.
“No hacemos una radiografía exacta, lo que buscamos es que se tome conciencia de una dimensión más cualitativa de la violencia, de esa violencia que no se transmite en los datos oficiales”, me dice el portavoz de Causa en Común, Fernando Escobar. Mexicanos torturados antes de su ejecución, sujetados, sometidos, calcinados; mujeres violadas, mutiladas en los instantes previos a su muerte; salvajismo; fosas.
De Baja California a Quintana Roo, de Guerrero a Tamaulipas; por el Pacífico, el Golfo, el centro, el norte, el sur. La galería del horror que eclipsa el optimismo. Y nos devuelve al México atroz.
