¡Felicidades por las credenciales de elector!

Guadalupe Taddei expresó el sábado a los consejeros del INE, con una suficiencia impropia del momento y la circunstancia, que esperaría a que las cosas se enfriaran. Calculaba, por lo visto, que el tiempo haría su trabajo de amnesia e impunidad en la crisis por los señalamientos de corrupción en que está envuelta y envolvió al INE. Ayer cambió de opinión. Hoy conoceremos los términos de su renuncia. Pero su capitulación difícilmente borrará la información surgida. Un ejemplo. La fiesta en que Taddei departió cercanamente con el proveedor predilecto del INE, José Alfredo Hernández Casillas, se celebró el miércoles 10 de diciembre de 2025. Departieron jubilosos con ella y el proveedor, los directores de Recursos Materiales y de Recursos Financieros del INE, Mario Alfonso Burciaga y Emma Patricia García. Ese miércoles, de acuerdo con la licitación pública, se adjudicó el contrato para fabricar entre 85 y 95 millones de credenciales de elector, a 0.65 dólares cada una. Es decir, un contrato de entre 55 y 62 millones de dólares, ganado por la empresa Cosmocolor –junto con ICards Solutions y Talleres Gráficos de México–. Era bien sabido en la fiesta que Hernández Casillas se ufanaba de ser una suerte de socio mandamás de Cosmocolor. De ahí, quizá, la elección del 10 de diciembre y el brindis del proveedor, al grito de “¡Felicidades por las credenciales de elector!”. Creo que ésto apenas comienza.