Carlos Emilio: un año

Lo probable es que hoy no se diga una palabra en el Palacio de Gobierno de Sinaloa ni en Palacio Nacional. Hoy se cumple un año de la desaparición del joven Carlos Emilio Galván. Se lo llevaron de los baños de un bar en Mazatlán, el Terraza Valentino, uno de cuyos propietarios, Ricardo El Pity Velarde, era entonces secretario de Economía del gobierno de Rubén Rocha. Aunque desde el principio pudo reconstruirse de manera consistente lo ocurrido –fue sometido en los baños y sacado del bar por al menos dos personas–, las investigaciones no han conducido a nada. El muchacho de 21 años sigue desaparecido, la autoridad se desentiende del asunto y no se ha fincado responsabilidad a ningún funcionario, ni siquiera a El Pity. En estos 12 meses cayó, por otras razones, el gobernador Rocha. Su debacle ha sido insustancial en la desgraciada historia de Carlos Emilio y de su madre buscadora, Brenda Valenzuela. Ahora gobierna una mujer. Y más de 20 mil efectivos de las fuerzas federales custodian Sinaloa. Este secuestro, esta desaparición, sin embargo, bastan para recordar que la arbitrariedad y la desvergüenza prevalecen en la entidad y en la ciudad de Mazatlán. Tierras de criminalidad imperante, impunidad y frivolidad.

Temas: