Abandonar a Inzunza es abandonar a AMLO

El senador sinaloense Enrique Inzunza termina siendo el primer 4T en atreverse a decir que detrás de los ataques al rochismo sólo puede existir el objetivo de dañar a López Obrador.

Así lo escribió ayer en un texto de un barroquismo que quizás alguien habría envidiado en el siglo XIX. Anuncia que, “por estricta convicción personal”, tomó la decisión de separarse del grupo parlamentario de Morena, pero que seguirá siendo senador —con fuero—, “conforme a la rectitud de mis deberes”. Inzunza ha vivido escondido desde mayo.

Pese a no presentarse a trabajar y al congelamiento de sus cuentas, Morena informó que seguía siendo parte del grupo senatorial y cobrando su sueldo. Segundo de a bordo de Rubén Rocha, las cosas se le complicaron también en extremo después del fallido intento de regreso del exgobernador.

La Presidenta y el movimiento le dieron la espalda. No se separa por la embestida conservadora ni por la prensa venal, como la nombra: corre porque en casa nadie lo quiere ya. Desde esa fuga, se refugia en Juárez, Zarco, Iglesias para espetarle a la 4T que “no se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación, el objetivo final de esta embestida”.

En esa lógica, el abandono del impoluto *Inzunza es el abandono del glorioso López Obrador. Creo que nadie le echará un lazo.