México: Imagen y realidad

Cuando se maquillan las cosas, el efecto bumerán es devastador. Porque como les digo, la realidad siempre brota por algún lado.

“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”, reza el refrán de José Luis Vives, vigente desde siempre.

Pero no siempre las palabras reflejan la realidad. Ésta siempre aparece en algún lado. Es imposible ocultarla, pues, al fin y al cabo, es más grande que cualquier expresión.

Es, digamos, una cadena de distintas realidades. Y cada eslabón tiene su dimensión y es apenas un asomo de la realidad

APERITIVO: la imagen

Recientemente me invitaron a un foro en la Cámara de Diputados para charlar sobre el delicado tema de la imagen de México. Foro Imagen México.

Nuestro anfitrión, el diputado federal Agustín Barrios Gómez (PRD) convocó a un selecto grupo de ciudadanos destacados para conocer distintos puntos de vista sobre la imagen de México, su estructura y consecuencias, y qué se podía hacer al respecto.

Tras el inacabable recuento de nuestros múltiples y variopintos problemas sin resolver, nos dimos a la tarea que responder, de manera colectiva, qué imagen debía tener México.

Tras un interesante ejercicio de diálogo, salieron varios atributos como unidad, Estado de derecho, prosperidad, etcétera.” Sin duda, fue el Estado de derecho el concepto más mencionado.

El tiempo apuraba, por lo que, tras el recuento de atributos, vino la clausura. Ciertamente es la imagen que debería tener México. No obstante, hoy por hoy, estos atributos son meramente aspiracionales.

México es un gran país, pero el Estado de derecho no es precisamente nuestro sello de marca. O quizá sí, pero por su ausencia.

Pero entonces ¿qué debemos hacer para mejorar la imagen de México, o al menos caminar hacia la imagen que queremos todos?

Lo que sí es un hecho, es que para construir una narrativa útil para México, es absolutamente necesario no maquillar ni intentar maquillar la realidad.

Cuando se maquillan las cosas, el efecto bumerán es devastador. Porque como les digo, la realidad siempre brota por algún lado.

El intento de desincorporar la inseguridad de la narrativa del Estado fue desafortunado, habida cuenta de que, como sucedió, la realidad surgió y tomó más fuerza, ya que se le añadió el factor de la desconfianza.

Así que, en primer lugar, una narrativa más positiva debe cimentarse en realidades, so pena de derrumbarse como un castillo de naipes.

Seguidamente, deben reconocerse nuestras deficiencias, nuestros enormes desafíos. Y así, con honestidad, plantear las posibles soluciones, llevarlas a cabo con contundencia y hacerlo patente.

¿De qué sirve una pléyade de leyes de vanguardia mundial si no se aplican en la realidad?

Sólo vea el caso de la educación. ¿De qué sirve la multicitada Reforma Educativa, si un puñado de maestros llegan a la ciudad y, en un lapso de 48 horas, doblan a toda autoridad y consiguen lo que quieren y, por poco, hasta un puro les dan?

Finalmente, intentar también destacar con mayor énfasis nuestras fortalezas incontrovertibles, como el hecho de ser uno de los países más biodiversos del mundo, o uno de los más hermosos del planeta, con playas, ciudades coloniales y cosmopolitas, además de contar con zonas arqueológicas de dilatada historia; o bien como el país más abierto, teniendo en cuenta que es el que tiene mayores tratados de libre comercio en todo el mundo.

Sí, esta bien, construyamos una narrativa. Pero que se construya sólo de realidades. Nunca de mentiras, nunca.

PIATTO FORTE: Las realidades

Esta semana se dieron a conocer dos hechos que dibujan la cara más compleja de nuestra intrincada realidad.

El Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas informó sobre sus observaciones en el caso de México y afirmó lo que ya temíamos: Que en nuestro país se ha generalizado la desaparición forzada.

Textual, el informe sobre México señaló que “La información recibida por el Comité ilustra un contexto de desapariciones generalizadas en gran parte del territorio del Estado parte, muchas de las cuales podrían calificarse como desapariciones forzadas”. Repasón.

Seguidamente, la organización Reporteros Sin Fronteras dio a conocer su lista anual de países seguros y no seguros para ejercer el periodismo. México se situó en un deshonroso 148 lugar de 180 países evaluados. ¿Por qué? Por los ataques a periodistas, los “asesinatos, los secuestros, los ataques físicos y las amenazas que casi siempre quedan impunes y alimentan el miedo y la autocensura”, según informó, de manera textual, RSF.

Sí, la cruda realidad que, para erradicarla de la narrativa, hay primero que erradicarla de nuestro país. Ya.

DOLCE: Más chocolate

Sí, lo sé. Nos urge chocolate para alegrar un poco nuestra vida pública. Por cierto, el chocolate, gran aportación de México al mundo. Sí señor.

Así como el mejor café del planeta.

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