“El carnaval acabó”: papa Francisco
El cardenal Hummes ha dicho que la Iglesia católica necesita reformar todas sus estructuras y que el papa Francisco desea no sólo una reforma profunda en la vida de la Iglesia, sino especialmente en la vida de sus feligreses.
“Cuando las cosas iban quedando un poco peligrosas para mí, él me calmó. Y cuando los votos completaron dos tercios, llegaron los aplausos porque había Papa electo. Él me abrazó, me besó y me dijo: ‘No te olvides de los pobres’…Aquellas palabras entraron aquí: los pobres, los pobres. Inmediatamente, a causa de los pobres pensé en Francisco de Asís. Después, mientras continuaba el conteo de votos, pensé en las guerras. Y así fue que surgió el nombre en mi corazón: Francisco de Asís… Para mí, él es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y defiende la Creación…”. Quien sugirió al recién electo Papa no olvidarse de los pobres y por tanto le dio la idea del nombre que eligió, fue el cardenal brasileño Cláudio Hummes, arzobispo emérito de São Paulo y franciscano. Ese 13 de marzo, día del humo blanco en el Vaticano, rompiendo protocolos centenarios, el nuevo Papa invitó al cardenal Hummes a acompañarlo al balcón, “anda ponte tu birrete y acompáñame en este momento”.
El papa Francisco llega hoy lunes a Brasil a presidir la Jornada Mundial de la Juventud pero, de hecho, el capítulo brasileño de esa Jornada comenzó la primera semana de junio con las multitudinarias manifestaciones que aprovecharon la celebración de la Copa de Confederaciones para debutar a nivel global. Brasil es otro antes y después de esas jornadas. El papa Francisco ha mandado ya muchas señales de que considera que esas protestas “coinciden con el mensaje del Evangelio” y ha hecho saber, precisamente a través de su amigo el cardenal Hummes, que se dirigirá a las preocupaciones de los jóvenes, especialmente su insatisfacción con la corrupción en la clase política y que al mismo tiempo escuchará los reclamos que hagan a la Iglesia.
El Papa y el cardenal emérito de São Paulo coincidieron durante 20 días en 2007, cuando el entonces cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, presidió el comité de redacción de la reunión en Aparecida, estado de São Paulo, de la Comisión Episcopal Latinoamericana, CELAM. El documento original incluyó varios párrafos con referencias positivas a las Comunidades Eclesiales de Base, entidades que jugaron un papel muy importante en la lucha contra la dictadura. Esa mención positiva, ausente en otras reuniones de la CELAM, fue muy relevante porque el debilitamiento de las comunidades, otrora muy fuertes en los barrios pobres y periféricos de las grandes ciudades, dio lugar al fortalecimiento de las religiones protestantes o evangélicas. Como se sabe, en 40 años la mayoría católica en Brasil pasó de representar 95% de la población a 62 por ciento.
Las Comunidades de Base, nacidas al calor de la lucha contra la dictadura y vinculadas con la Teología de la Liberación, jugaron también un papel fundamental en la fundación del Partido de los Trabajadores, actualmente en el poder. Durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, totalmente contrarios a la Teología y sus representantes, por considerarla de orientación marxista, nombraron obispos opuestos a esta corriente. El enfrentamiento con la jerarquía eclesiástica y un cierto esclerosamiento de las comunidades, una vez que había triunfado la democracia, dieron paso a su desmoralización y debilitamiento.
La mención a la importancia de las Comunidades en el Documento de Aparecida, de la CELAM de 2007, lanzó en ese entonces un guiño de reconciliación con aquellos asociados o cercanos a la Teología de la Liberación. Desde su llegada al Vaticano, el papa Francisco ha lanzado señales aun más fuertes. Tal es el caso del descongelamiento, en abril pasado, del proceso de beatificación de monseñor Óscar Romero, el obispo salvadoreño asesinado en 1980 y cuya vía a la santificación se solicitó formalmente por la iglesia salvadoreña desde 1994. Esas señales han sido bien recibidas, como lo demuestran las constantes menciones positivas al papa Francisco por parte de Leonardo Boff, el ex sacerdote franciscano que junto con Hélder Cámara, arzobispo de Olinda, fallecido en 1999, han sido las figuras más relevantes de la Teología de la Liberación en Brasil.
En un artículo reciente, Boff retoma una anécdota del día de la elección del cardenal Bergoglio para luego subrayar la coincidencia con figuras cercanas a esa corriente: “Cuando el secretario del Cónclave quiso poner sobre los hombros del papa Francisco la ‘muceta’, esa capita ricamente adornada, símbolo del poder papal, se limitó a decir: ‘El carnaval acabó, guarde esta ropa’. Y apareció vestido de blanco, como también acostumbraba a vestir don Hélder Câmara, que dejó el palacio colonial de Olinda y fue a vivir bajo un tejado de media agua en la iglesia de las Candelas, en la periferia; como también hizo el cardenal dom Paulo Evaristo Arns, por no hablar de dom Pedro Casaldáliga, que vive en una casita pobre, compartiendo el cuarto con algún huésped.”
El cardenal Hummes ha dicho que la Iglesia católica necesita reformar todas sus estructuras y que el papa Francisco desea no sólo una reforma profunda en la vida de la Iglesia, sino especialmente en la vida de sus feligreses. La Iglesia puede ser factor de cambio y transformación, como lo fue en la caída de las dictaduras comunistas en Europa del Este, o de atraso imperdonable, como lo fue en la prolongada protección y ocultamiento a la pederastia en tantos sacerdotes. Que esta Jornada Mundial de la Juventud lo sea no sólo para los jóvenes, sino para rejuvenecer también a la Iglesia de Cristo. Y nos vemos en @twitter: @ceciliasotog.
*Analista política
