Turismo y Fuerzas Armadas, la “cuadratura al círculo”

La semana pasada hubo reuniones entre funcionarios de la Secretaría de Turismo, que lleva Josefina Rodríguez y los directivos del Grupo Mundo Maya y las entidades turísticas de la Secretaría de Marina.

Hay una instrucción de la Presidencia para que estos últimos dejen de perder dinero, lo que podría suceder con voluntad política y cambios normativos.

Sin meterse al tema de que la vocación del Ejército y la Marina no es hacer negocios turísticos, mientras su oferta no responda a una lógica de mercado estará por demás cualquier esfuerzo por volverse rentables.

Por muy nuevos que sean los hoteles de las estaciones del Tren Maya, si no cobran una tarifa competitiva, la gente no irá y las agencias de viajes y mayoristas no venderán los boletos si no reciben una comisión correcta por su trabajo de promoción y distribución ni los viajeros visitarán las Islas Marías si el atractivo principal sigue siendo conocer la prisión y dormir en las celdas reacondicionadas.

La ruta corta para lograrlo sería generando alianzas con la iniciativa privada y para ello hace falta una entidad pública, que puede ser el propio Fonatur, que sí cuente con las facultades para  celebrar contratos, tanto con las entidades públicas como con los particulares.

Varios empresarios que mantienen buena relación con las Fuerzas Armadas han avanzado en firmar esas alianzas, pero se han topado con la pared de la normatividad.

Armando Bojórquez llevó un grupo de agentes y touroperadores a las Islas Marías y generó un esquema para comercializar los boletos del Tren Maya, pero nada fraguó debido a la legislación castrense.

Otros empresarios como José Chapur, asesor turístico de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluso han manifestado su interés por utilizar el tren para transportar a sus trabajadores, pero a un precio que le genere ventajas respecto al costo actual.

Hoy, en manos de particulares, varios negocios turísticos que tienen las Fuerzas Armadas ya estarían generando ganancias; pero ahora, cuando la palabra “privatizar” no es políticamente correcta, al menos hay que ofrecerles a los consumidores algo que quieran comprar.

DIVISADERO

Relevo.— El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que preside Antonio Cosío, anunciará esta semana que la agencia Miranda Media, filial de comunicación de Miranda Partners, que dirige Damian Fraser, llevará sus relaciones públicas en México.

Se trata de una firma que se especializa en negocios corporativos y que ya trabaja con otras organizaciones que forman parte del CNET, lo que le permitirá potenciar sus esfuerzos.

Cosío está mostrando su liderazgo en el CNET, no sólo reforzando la comunicación, sino con aquel primer paso que dio al contratar a Global Nexus, de Rubén Olmos, para hacer frente a los retos de manejo de crisis y establecer contactos de alto nivel con autoridades, legisladores y empresas turísticas en Estados Unidos y Canadá.

La capacidad estratégica de Miranda Comunicación supera por mucho a la que ofrecía antes Dayna Meré, una reportera que se cambió a la acera de enfrente y que basó su trabajo para el CNET en la relación que tenía con pocos medios, descuidando a los demás.

La selección de Miranda se dilató porque Alberto Petrearse, el comunicador de confianza de Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), estuvo a punto de asumir esta responsabilidad, misma que no consiguió por un problema coyuntural.

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