Tulum obliga a revisar el modelo de rentas vía Airbnb

Si la situación complicada por la que atraviesa Tulum está poniendo a prueba el modelo turístico de ese destino en su conjunto, también se ha convertido en un gran reto para Airbnb y demás plataformas digitales de rentas vacacionales.

A los desarrolladores inmobiliarios, les encanta incluir dentro de sus prospectos de venta el hecho de que ahora el dueño de un inmueble vacacional puede amortizarlo con rentas como parte del pago de su hipoteca.

En La Paz, un caso de éxito para Airbnb, hasta el año pasado el nivel de ocupación de las propiedades colocadas en esta plataforma era cercana a 80% al año.

La relativamente limitada oferta tanto de hoteles como de propiedades en renta respaldaban esta cifra.

Mientras las ocupaciones eran menores en Los Cabos, precisamente porque hay mayor competencia tanto de cuartos de hoteles como de propiedades en renta.

En Tulum, la situación se ha tornado dramática, pues la competencia es enorme y la demanda ha caído por un conjunto de problemas que van desde el sargazo hasta la inseguridad.

Un departamento de dos recámaras en un condominio con alberca, que hace dos años se rentaba en unos 150 dólares la noche; en la actualidad está a menos de 80 dólares.

Toda esta situación debería obligar a repensar cuál es el modelo correcto si se quiere rentar una propiedad durante parte del año.

La idea original de la “economía compartida” era que a través de la renta de un cuarto o de unas semanas al año, el propietario veía fortalecida su economía personal.

Sin embargo, el éxito ha sido tal que ya en el extremo hay un gran número de propiedades que fueron desarrolladas no para disfrutarlas, sino para rentarlas en su totalidad y hacer negocio.

De hecho, no son pocos los propietarios que tienen decenas de inmuebles dentro de las plataformas, lo que además ha reforzado la crítica de los hoteleros de que enfrentan una competencia desleal.

Es sabido que rentar una propiedad a un precio excesivamente bajo para tener una ocupación elevada, trae como consecuencia problemas como la llegada de huéspedes que no cumplen las reglas de convivencia y también el deterioro acelerado de los inmuebles.

Como contraparte, algunos empresarios buscan ofrecer propiedades fraccionadas y encargarse de la renta de los inmuebles, pero el precio por su servicio se vuelve muy oneroso.

Revisar qué es exactamente lo que demanda el mercado, regresar a la idea de utilizar el inmueble para disfrutarlo y tener un ingreso complementario y establecer reglas bien pensadas para los inquilinos son opciones ganadoras.

Como siempre, suponer que el mercado funcionará como cada uno cree que debe funcionar es la mejor manera de profundizar los problemas.

DIVISADERO

Nuevas inversiones. Con la administración federal anterior, Grupo Xcaret, que preside Miguel Quintana Pali, vivió una situación muy especial, pues si bien terminó de construir la ampliación de sus hoteles, también sufrió algunas cancelaciones en Yucatán.

Hoy en día su comunicación, tanto con la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, como con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum es muy fluida y el grupo ha avanzado en la gestión de los permisos para seis nuevos proyectos, tanto en esta entidad como en Yucatán. 

Su expectativa es poder reactivar pronto las inversiones, lo que sería una señal muy positiva sobre el futuro de la principal región turística de México.