Los Cabos, el principal destino turístico de lujo en México, enfrenta varios retos que van más allá de una baja en la ocupación hotelera y las tarifas producto de un cambio en el comportamiento de viaje de los estadunidenses, la guerra de ese país con Irán, el tipo de cambio peso-dólar y el aumento en el precio de la turbosina.
No sólo porque se encuentran enfrente, con el Mar de Cortés de por medio, hay una relación histórica entre Los Cabos y Sinaloa con inversiones y un número relevante de sinaloenses que se han ido a vivir a Baja California Sur.
Ello se vincula, además, al tema del narco y en 2017 hubo aquella crisis en donde un conflicto entre dos facciones del crimen organizado derivó en hechos violentos en algunos hoteles y luego en la construcción de la base de la Marina, con recursos privados para controlar la situación.
Esta problemática se podría repetir, pues precisamente después de que el Cártel de Sinaloa entregó a El Mayo Zambada a Estados Unidos hay una nueva confrontación en estos dos grupos sinaloenses, algunos de los cuales también se han movido a Baja California Sur.
Una historia terrible la protagonizó Carlos Beltrán, quien durante años fue oficial mayor del municipio de Los Cabos —señalado por haber participado en la manipulación de las elecciones pasadas a favor de Morena y quien renunció en mayo de este año—, aparentemente, fue decapitado; aunque hay testimonios, pero no una confirmación oficial al respecto.
Vienen el próximo año elecciones para la gubernatura y para las presidencias municipales de Baja California Sur y el gobierno de Estados Unidos está siguiendo con atención lo que está pasando allí.
Únicamente de la pandemia para acá se estima que las inversiones estadunidenses en propiedades inmobiliarias aumentaron allá unos 3 mil millones de dólares.
De hecho, Los Cabos se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los estadunidenses más acaudalados y aunque la llegada de turistas de ese país ha bajado alrededor de 6% en los primeros seis meses de este año; la llegada de aviones privados se mantiene sin cambios.
Rubén Reachi está publicando, con su despacho Fénix Vertus, un análisis mensual de la situación de este destino y reporta que entre enero y junio la ocupación fue de 68% en promedio, con seis puntos abajo contra enero junio de 2025; de 73% en Cabo San Lucas también con seis puntos abajo; de 64% en el corredor turístico y cinco puntos menos, y de 56% en San José con siete puntos menos.
Mientras las tarifas promedio en Los Cabos han sido de 393 dólares con -2.7% contra el año previo; aunque los Todo Incluido han aumentado 15.6% y los Plan Europeo han caído 13.6%.
Reachi dice que hay una redistribución de los viajeros estadunidenses hacia otros destinos, pues con todo y la guerra hay 2% más de salidas en la primera mitad de este 2026.
Sin embargo, se están redirigiendo hacia República Dominicana, Asia, y Europa.
El mayor temor es que los problemas de inseguridad –sin olvidar que Baja California Sur es todavía uno de los estados más seguros de México– se profundicen y que ahonden las diferencias entre los políticos de Morena, que seguramente mantendrán el poder.
En ese escenario, la situación podría tornarse más compleja en un estado que ha sido un modelo para el turismo en México.
