Peña Nieto se adelanta a las propuestas de AMLO
Una de las propuestas de Andrés Manuel López Obrador si gana la Presidencia es fijar los precios de los combustibles. El actual gobierno ya se adelantó. La gasolina dejó de fluctuar en función de los precios del mercado mundial
Desde enero a la fecha el precio de la gasolina en el mercado de Estados Unidos ha subido 17 por ciento. A su vez, el peso se ha devaluado 4.6 por ciento. Sin embargo, el precio de la gasolina magna en promedio es de sólo 9.8 por ciento superior al de principio de año.
El gobierno ha optado por disminuir el porcentaje de impuesto que se cobra en los combustibles. De un descuento del 50.89 por ciento en enero, ahora es de 75.56 por ciento. El gobierno ha dejado de recaudar IEPS por esa decisión, lo cual anula en las cuentas fiscales una parte del incremento en los ingresos petroleros que se tiene por un mayor precio del crudo.
El objetivo del gobierno es tratar de ayudar a su candidato, José Antonio Meade. Éste, siendo entonces secretario de Hacienda, defendió ante las cámaras de televisión, en enero del 2017, el llamado gasolinazo mientras vándalos saqueaban comercios como respuesta al aumento.
Tampoco hace sentido mover mucho las aguas en año electoral. Nunca se sabe la reacción social cuando un precio tan sensible salta súbitamente. Además, el costo fiscal de disminuir el impuesto a los combustibles será del futuro gobierno.
El gobierno de Brasil, en contraste, dejó que el precio de los combustibles fluctuara con base en los precios internacionales. El aumento llevó a una huelga de transportistas por diez días que paralizó al país y obligó al gobierno a recular.
Si sigue subiendo la gasolina en los mercados mundiales, o se devalúa más el peso frente al dólar, no alcanzará el impuesto aún cobrado para evitar su alza en México. El gobierno tendría que empezar a subsidiar el precio de la gasolina. Eso no sólo es caro, llegó a costar 2 puntos del PIB en el 2011, sino muy complicado ahora que hay varios importadores de gasolinas.
Como dijo José López Portillo cuando fue secretario de Hacienda e incrementó los precios de las muy subsidiadas gasolinas: “Un tabú alimentado por la tosca reflexión de que la expropiación del petróleo nos había permitido rescatar una gasolina que, por ser nuestra, tenía que ser barata y podía derrocharse, en precios bajos y subsidios absurdos.”
Incluso si los combustibles no fueran importados, suponiendo que los pudiéramos producir a costos competitivos, venderlos por debajo de su precio internacional sería dejar de percibir ingresos fiscales dado que se podrían vender afuera a ese precio. Otra forma de verlo es que si produjéramos todas las gasolinas en México, no habría prácticamente crudo para exportar. Éste lo vendemos a precios internacionales, por lo que dejarlo de exportar para vender localmente gasolinas por debajo de su valor internacional implicaría una pérdida fiscal.
La gasolina no es el único precio que se está moviendo en los mercados internacionales. Las tasas de interés van al alza. Ya hoy el servicio de la deuda es mayor a los ingresos petroleros del gobierno federal. El dólar se está encareciendo en todos los mercados emergentes.
La imposición de aranceles al acero y al aluminio, por parte del gobierno de Trump, va a impactar en los costos de estas materias primas. Si entramos a una guerra comercial muchos otros precios van a subir.
También están los precios que AMLO ha prometido incrementar, como el de la tortilla. Bueno, no lo ha dicho así, pero ha prometido un precio de garantía al maíz. Si éste no es mayor al de mercado, no tiene sentido tal precio. Si lo fijan por arriba del mercado, los productores de Estados Unidos tratarán de capturar una parte de ese beneficio trayendo su maíz a México. Pero más importante aún, dado que el maíz blanco es el principal insumo de la tortilla y el amarillo, de los huevos y del pollo, estos productos tendrían un alza en su precio, salvo que se optara por subsidiarlos.
El quiebre del sexenio de López Portillo empezó por un abrupto cambio en dos precios clave de la economía mexicana: la subida del crudo —entonces éramos grandes exportadores— y el aumento de la tasa de interés, cuando estábamos ya muy endeudados. No se ajustó la política fiscal y se dedicó a mantener fijos muchos precios, incluido el del dólar.
No van a ser fáciles las condiciones que enfrente el nuevo gobierno al inicio de su mandato. Una economía mundial con fuertes cambios en los precios relativos junto, en el caso de un triunfo de AMLO, con un gobierno con una visión contraria al mercado puede llevar a distorsiones de precios que son fáciles de imponer, pero muy costosas para la estabilidad de las finanzas públicas. Entre más se abra el diferencial de un precio en México frente a los precios mundiales, más costoso políticamente es quitarlo, pero a su vez más costoso fiscalmente mantenerlo.
Profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey
Twitter: @carloselizondom
