En riesgo de perder

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Ante la proximidad del choque de las selecciones de México y Ecuador, pertenecientes al grupo de segundo nivel del Mundial, y con el sonido cuasi ensordecedor de la lengua de ciertos comunicadores que, como badajo, golpea las campanas a todo repicar con la victoria anticipada del Tri, con una visión social del deporte teñida de color de rosa, viene a colación la hermosa frase del inteligente escritor Eduardo Galeano, dada en la voz de unos niños: ¡Ganamos, perdimos, igual nos divertimos! Es la esencia y naturaleza del juego lúdico y juego agonal, desde una posición madura, alegre que acaso en un tiempo lejano se incorpore en la cultura deportiva doméstica. En otro campo agonal se reitera al gladiador: nunca olvides que tienes un rival enfrente. Otro, imagen en el espejo, con idénticos e intensos deseos de victoria. El nivel, la excelencia, se demuestra en el comparativo directo, no antes. Se invoca, se martillea el triunfo por los 3 resultados favorables ante Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia. Sí, pero ¿ante quién?, expresamos en días pasados. Sí, ante tres oncenas que no exhibieron nivel y ya fueron eliminadas. La fuerza de Ecuador y México los hace improbables de llegar a semifinal. Como hace más de medio siglo, el optimismo rampante disuelve el Mundial de Argentina 78 y el magro resultado en Qatar. Cuántas veces los comentarios epidérmicos y de carácter social-comercial, la lengua ha sembrado esperanzas y pintado de sueños naif teñidos de hubris y los ha convertido en drama y tragedia. Apartemos los antecedentes. El tiempo modifica cada instante. La altura, los 2,240 m de la Ciudad de México, es un formidable aliado de la Selección Nacional. Ecuador, Federación, entrenador y dirigentes han cometido un par de errores. Si bien sus futbolistas acostumbran jugar en Quito, en una altura superior a la de aquí, existe un aspecto fisiológico que acaso han olvidado. Llevan poco más de tres semanas a nivel del mar. Jugaron en Filadelfia (12m), Kansas City (265m) y New Jersey (72m snm). Sus glóbulos rojos, transportadores del oxígeno, han disminuido. Llegaron ayer en la tarde-noche después de un vuelo de poco más de 4,000 Km y duración de cinco horas. Sin haber hecho un reconocimiento a la cancha del Azteca. La altura les va a afectar. La resistencia del futbol al conocimiento de la ciencia e incorporación y actualización tecnológica viene desde décadas atrás. Recuerde el gol de Hurst en Wembley, en el Inglaterra-Alemania, 1966. Se cree —creer o no creer no otorga certeza al razonamiento; hay que demostrarlo— que, al llegar un día antes, la altura no afecta. Ignorancia pura. Aunque llegues de puntitas en la noche, sin hacer ruido, de incógnito, sin pasaporte que te identifique, la ley gravitacional no cambia. Debieron haber salido desde el jueves en la noche. No ha sido así. La potencia y rapidez de sus jugadores, su juego colectivo hace a Ecuador con perspectivas de victoria tal vez en 53 contra 47% de México en partido equilibrado en los 90’ oficiales. Más allá existen otros parámetros. No se entiende cómo con tanto dinero se contrató a Javier Aguirre.