Más ciencia en braza

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Hombres fuertes los hubo desde antes de la época de Weissmüller. De músculos poderosos era el infortunado pechista canadiense Victor Davis y el espaldista estadunidense John Naber. Veo al primero con la energía y arrogancia de la juventud, con los pies subidos en la mesa del salón de entrevistas del Mundial de Guayaquil tras su victoria en los 200 m en 2’14”77, RM, agosto del 82, con los brazos en la nuca y el lacónico “pregunten…”; y al segundo, después de vencer a Roland Matthes en la final de los 100 m, de Montreal, ondeando los brazos en todo lo alto, muy cerca del germano; en esa pileta, Naber batió el muro de los 02’00” en 200m en 1’59”19 —infortunado porque a VD (1964-1989), después de una discusión en Montreal, lo atropellaron con un automóvil estrellándolo contra la pared—. Lo que impera en el proceso evolutivo acuático no es la fuerza del competidor, sino los conocimientos y aplicación de la ciencia, la tecnología, el acondicionamiento físico. Depilación del cuerpo para eliminar las turbulencias; gorras de caucho que cubren las orejas y evitan la resistencia. Los trajes de baño, de menor peso y repelentes al agua. Los googles… Estudios y experimentos que relacionan las leyes de Newton, Pascal, los principios de Arquímedes relacionados no sólo con el agua, siendo el agua un fluido, con Arquímedes se rigen los globos aerostáticos; hidráulica, con sus dos ramas principales, hidrostática e hidrodinámica; siendo la sangre un líquido, cumple con la hidráulica, aunque sea más común denominarla hemostática. En física, el significado de gasto, momento, trabajo y otros es muy diferente al uso cotidiano. Influyen en el progreso el diseño y profundidad de la pileta, las rejillas en los alrededores que amortiguan el rebote de la onda; los carriles, sin ellos, en crawl, un nadador menos fuerte aproximado a otro superior puede ser arrastrado por la corriente invisible que produce éste último. Un universo de conocimientos nada en el agua. De los cuatro estilos, el de pecho o braza es acaso en el que mayor investigación se ha hecho y sufrido notables modificaciones en técnica y reglamento. Durante cuatro décadas, como las reglas no lo especificaban, en 1952 nació otro estilo, mariposa, es decir, se creó otro grupo: el de los pechistas que lanzaban ambos brazos por encima de la superficie. Se impidió nadar por debajo, apnea, de la superficie. La posición de la cabeza, la onda que la cubría y el toque simultáneo, la asimetría, provocaron llameantes polémicas. En el 60, la patada de mariposa en el viraje, en las pruebas de pecho, era motivo de descalificación. Nadan como mamíferos, la patada de mariposa es como la aleta caudal de los cetáceos, horizontal, a diferencia de aquéllos, que es vertical, tiburones…). Silencio y lentitud, menos desgaste aeróbico, ondulación, como de serpiente marina, identifican al pecho. Círculo y ángulos de brazos y piernas, más cerrado, cadera más horizontal, ondulación, modelo actual es Adam Peaty, para que el empuje supere el arrastre.