Chequia, traqueteada

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

A través de la alambrada, en la parte sur de la alberca de Ciudad Universitaria, observo con curiosidad cómo Genaro Tedesco le da punterazos oblicuos al balón y éste rueda una corta distancia y regresa a su pie. Futbol-billar mágico en rectángulo verde. El bonaerense, campeón con los cañeros del Zacatepec, está junto a Renato Cesarini, técnico que modificó los conceptos —reflejado en el 5º lugar con los Pumas de la UNAM en su debut en Primera División—, de preparación físico-técnica y estrategia en México, pero lamentablemente sin que su sabiduría penetrara y se extendiese, como sucedió con el neerlandés Leo Beenhakker en la más brillante temporada del América, por un entorno social inmaduro, de rechazo a la cultura agonal, cargado de prejuicios e ignorancia y humedecido con frecuencia de superstición e incompetencia inseparable del futbol y la política mexicana; las famosas limpias, las pulseras, el degüello de una gallina en el Senado por un representante de Morena, la presencia de conocido charlatán en la Cámara de Diputados con restos de un extraterrestre; el anticientífico criterio banal de no aceptar y menos probar… El deporte refleja en nivel y evolución aspectos culturales e idiosincrasia de un pueblo, sin que sea un barómetro de valoración absoluta. Qué causa más atención o desazón: el despido fulminante del DT Sabri Lamouchi tras la goleada a Túnez a 5-1 por Suecia (luego Suecia cae por 5-1 ante Países Bajos, bajo otra perspectiva de su Federación) o el optimismo rampante inmoderado de algunos comentaristas autóctonos y adoptados por las dos victorias de la Selección; tanta miel empalaga. El Tri, que pertenece a un grupo de segundo nivel mundial, ya casi roza el empíreo con una densa cauda de esperanza. Cuando el sistema de valoración creado por Árpád Élő, que se emplea en ajedrez y ya ha sido incorporado al futbol y se afine, probablemente la Selección de México, modesta y sin crack, reciba 7.3 de calificación. Entonces probablemente la euforia disminuya, al dar la valoración numérica una idea aproximada del real nivel de capacidad. Se evitaría, acaso, que los jilgueros con decenas de años sin percibir el nivel de la Selección —la entronizan cada cuatro años y son los primeros en arrojarle piedras, con argumentos fatuos, que si los cambios, los malditos penales, etcétera— dejen de proyectarla del cenit al nadir. Los resultados obedecen a su nivel. El principal aliado de México es la altura, 2,240 m snm. No es cuestión de creer o no creer. Bolivia, en el estadio Siles, 3,582m, ha batido por 6-1 a la Argentina, con Maradona como DT y con Messi en la alineación. Y ha derrotado a Brasil. Mañana la Selección debe ganar a Chequia por 2 ½ goles de diferencia. Chequia es la más traqueteada tras perder ante Corea en Guadalajara, viajó a Atlanta, donde empató ante Sudáfrica, y regresa para medirse y despedirse del Mundial. El espíritu de lucha contra la adversidad, la grandeza del esfuerzo y la alegría de la oncena austriaca la apaga la genialidad del astro Messi con su visión de campo, rapidez, olfato de gol y fortuna. No hay formación que frene a un crack.