Nada que celebrar aún
Los términos de la cláusula de 90 días permiten prever que habrá más episodios de esta confrontación. Es preocupante que aún no sabemos el alcance total del acuerdo.Sólo con transparencia plena podremos enfrentar los retos por venir.
Tal y como lo previmos en este espacio la semana pasada, el gobierno estadunidense no cumplió su amenaza de incrementar aranceles al 5% a las exportaciones mexicanas. Era previsible que no fuera así, pues sería un balazo en el pie para la economía americana, y para la propia reelección de Donald Trump.
Sin embargo, días y horas críticas se vivieron. Desde la declaración del lunes con la que el presidente Trump recibió a nuestra delegación: “Queremos acciones, no pláticas”, hasta el tweet en el que felicitó al presidente mexicano López Obrador y a Marcelo Ebrard, reconociéndoles “por trabajar tan duro”. En paralelo, la depreciación del tipo de cambio fue una simple muestra del riesgo que aún corre nuestra economía.
AMLO convocó a un mitin en Tijuana para “celebrar” los resultados obtenidos. Las redes sociales polemizaron a favor, mediante el #EstoyConAMLOxMéxico, y en contra, a través del #ConmigoNoCuentesLópez. Más allá de esta discusión, por lo pronto —aunque Trump declaró que más adelante se sabría más sobre dicho acuerdo—, lo negociado incluye:
Reducción de la migración ilegal. A partir del 10 de junio, la Guardia Nacional Mexicana será desplegada en 11 municipios de la frontera sur para frenar el flujo de migrantes centroamericanos.
La sección 235 en la frontera. Las personas que soliciten asilo en Estados Unidos serán retornadas a México, donde deberán esperar la resolución de su petición, por lo que México se compromete a ofrecer oportunidades laborales, de acceso a la salud y educación a los migrantes y a sus familias.
Nuevas medidas en 90 días. Si no hubiera resultados, ambas naciones regresarán a la mesa de negociaciones para revisar nuevas rutas.
Lo anterior significa que México endurecerá la frontera sur con Guatemala, con aproximadamente seis mil elementos de su recién creada Guardia Nacional. Aun cuando México no aceptó ser considerado “tercer país seguro”, todo indica que así será en los hechos, por lo que los más de 600 mil migrantes, hasta hoy contabilizados en el primer semestre de AMLO, estarían solicitando estos servicios desde Tijuana hasta Matamoros. Los términos de la cláusula de 90 días permiten prever que habrá más episodios de esta confrontación. Es preocupante que aún no sabemos el alcance total del acuerdo.
Sólo con transparencia plena y una estrategia nacional ampliamente acordada los mexicanos podremos enfrentar los retos por venir, considerando que:
1. Debido a equivocaciones de la nueva administración, se propició el incremento dramático de migrantes. El ofrecimiento de “visas humanitarias” se entendió, por decenas de miles de migrantes, como una garantía para llegar a Estados Unidos. Ahora se deberá cambiar drásticamente el discurso y subrayar que no se permitirá la migración ilegal en nuestro territorio. De lo contrario, el colapso de los servicios en nuestras ciudades fronterizas es inminente.
2. Se debe priorizar la aprobación del T-MEC, mantener el diálogo diplomático con los aliados de la relación comercial, y evidenciar nuestras capacidades de “retaliación comercial” en estados “electoralmente sensibles”. Los siguientes 90 días son cruciales para ello.
3. En cualquier momento, el proceso electoral estadunidense podría traernos una nueva crisis, a partir de la excusa fácil de que “no estamos cumpliendo lo acordado”. Celebrar, sin explicarle a la población, puede convertirse en un “boomerang” que desgaste muy pronto el apoyo de los mexicanos.
Lo que vivimos apenas fue el primer capítulo de la campaña estadunidense. No podemos ser ingenuos. Trump se encargará de mantener el tema vigente. El asunto migratorio se ha convertido en la principal preocupación en Estados Unidos, por lo que debemos prepararnos para una “reedición recargada” de los ataques contra México.
En 2016, Trump planteó que por los problemas de violencia e inseguridad en México construiría un muro, y que “directa o indirectamente los mexicanos pagarían por él”. Parecería que con el acuerdo del viernes pasado Trump ya ha logrado, implícitamente, cumplir ese compromiso. Ahora seguramente buscará vender el “exitoso resultado” a sus compatriotas para refrendar sus votos.
Por estas sencillas razones, en lugar de celebrar deberíamos prepararnos para sortear el vendaval. Se requiere visión de Estado.
