Usos del espacio público: las calles
Históricamente las calles han tenido una función comercial, política y de transporte.
Los espacios públicos más importantes en cualquier ciudad son las calles; y desafortunadamente son las que reciben menor atención y cuidado. Además, son escenarios de la vida urbana y su función es imprescindible en la ciudad. Históricamente las calles han tenido una importante función comercial, política, social, de comunicación y de transporte. Sin embargo, desde el siglo pasado las calles se convirtieron paulatinamente en áreas dedicadas a la circulación de autos y camiones o al estacionamiento, lo que es una evidente contradicción, porque el espacio de las vialidades se reduce para dedicarlo a vehículos que no circulan.
Se ha calculado que en la Ciudad de México hay diez mil 200 kilómetros de vialidades (2006); de las que sólo nueve por ciento son vialidades primarias, el resto son calles y la mayoría tiene por lo menos un carril para estacionamiento. Esas calles que fueron redes y lugares de convivencia, con aceras donde la gente caminaba, o se podía sentar para tomar el fresco y en las que los niños jugaban, se han convertido en espacios para autos y camiones, perdiendo su importancia como espacios públicos. Sólo eventualmente las avenidas son tomadas por la gente para celebrar o para protestar públicamente. La calle ha perdido su valor social y la mayoría sólo conserva el funcional. Se asume que la movilidad es sólo la de los autos y camiones, pero no se le ha dado importancia a otros medios de movilidad, incluida la peatonal.
La calle aislada, invadida por el tráfico de autos, extendida por lugares sin identidad en periferias dispersas, es evidencia de marginación y aislamiento social. En contraste, cuando la calle recupera su potencial multifuncional se convierte en lugar de encuentro, esparcimiento y de intercambio social, que aumenta el atractivo de zonas completas de la ciudad, como ha ocurrido en las colonias Condesa, Roma, algunas áreas de Polanco o del Centro Histórico. Las calles no sólo son el pavimento para los autos, son también las aceras, fachadas y vegetación que cada una tiene. Eso las distingue e identifica y las hace memorables o irrelevantes, porque conforman barrios, parques y espacios públicos en pueblos y ciudades.
Otra prueba palpable de la recuperación de la calle como el principal elemento urbano, ha sido su transformación —en algunas zonas— en espacio exclusivo para el peatón. La resistencia inicial de los dueños de locales y viviendas para permitir ese uso se fue eliminando ante la evidencia de que al aumentar el número de gente que recorre las calles, se incrementaron las ventas, las actividades en esos barrios se diversificaron y ahora son espacios de intensa convivencia social.
El tamaño y la escala de las calles determinan su importancia, desde las grandes avenidas que definen nuestra ciudad, hasta las que identifican barrios y colonias. Son espacios públicos, pero la inseguridad y el descuido de las autoridades han provocado que muchas calles se hayan privatizado con rejas y casetas que impiden el derecho a circular.
La capacidad de cualquier gobierno se puede comprobar con calles limpias, seguras y bien iluminadas. La falta de mantenimiento, hoyos en el pavimento y en las aceras, iluminación inadecuada y basura acumulada son evidencias de un pésimo cuidado de la ciudad. Por eso es importante saber que las calles son parte fundamental del derecho a la ciudad, que no debe ser una opción o privilegio de unos cuantos.
