Contingencia ambiental y movilidad

Como siempre ocurre, ante la pasada contingencia ambiental, las autoridades de la CDMX han propuesto soluciones que no siempre toman en cuenta la complejidad de lo que se intenta resolver. ¿Es la contaminación? o ¿es el desastre de la movilidad? Se ha privilegiado tanto ...

Como siempre ocurre, ante la pasada contingencia ambiental, las autoridades de la CDMX han propuesto soluciones que no siempre toman en cuenta la complejidad de lo que se intenta resolver. ¿Es la contaminación? o ¿es el desastre de la movilidad? Se ha privilegiado tanto al transporte particular —que sólo usa 17% de la población— que ahora es un grave problema, complejo y difícil de resolver.

Con el propósito de enfrentar el problema de la contaminación que causan los autos y camiones (46% en la zona metropolitana) y la progresiva parálisis de movilidad en la CDMX, que ahora tiene un promedio de velocidad de 12 km por hora, se presentan algunas acciones que deberían ser sumadas a las de otros organismos sociales:

URGENTES:

Restringir la circulación de autos y camiones; excepto los de transporte público. Esa medida es urgente, porque hay demasiados autos —5.4 millones— y una solución es aplicar a todos el Hoy No Circula. Basta cualquier periodo de vacaciones para corroborar que ésa es una acción necesaria, aunque impopular. Se ha propuesto que sea primero un día por semana, pero si se agrava pueden llegar a ser varios: con placas pares o nones. Una señal positiva es que se ha acordado que esta medida sea aplicada, también, en la Zona Metropolitana del Estado de México. Esa propuesta no es la única, hay más:

Eliminar los topes, excepto frente a edificios de uso público, porque hay cuadras en la ciudad con tres o cuatro, y semáforos… con topes. Restringir la circulación de camiones y tráileres de carga sólo a un horario nocturno de 10:00 pm a 6:00 am. Se pueden incluir otros vehículos pequeños de carga.

Sincronizar semáforos en avenidas; no sólo una vez, sino periódicamente, para agilizar la circulación.

Eliminar obstáculos en avenidas y calles; que van desde rejas y casetas, que han creado “islas privadas” que impiden la movilidad, hasta la invasión permanente con mercados, puestos fijos o vehículos abandonados.

INMEDIATAS:

Escalonar horarios de trabajo. La entrada y salida de oficinas, escuelas y servicios puede tener diversos horarios para evitar congestiones de tráfico en horas pico. Colocar parquímetros en zonas con mucho tránsito; para evitar, como se hace ahora, el estacionamiento en doble o triple fila. Multar a autos o camiones que obstruyan la circulación en cruces de avenidas y calles.

A MEDIANO PLAZO:

Construir pasos a desnivel —no segundos pisos– en cruceros conflictivos, claramente identificados. Construir edificios de estacionamiento cerca de terminales y estaciones del Metro, de autobuses o de zonas saturadas para facilitar el transporte multimodal.

Ampliar líneas del Metro y de autobuses —fuera de la CDMX— y promover la interconexión con otros medios de transporte; que es lo que necesita el tren ligero. En el Valle de México vivimos 21.1 millones, y el problema es que muchos –que viven lejos de su trabajo– no cuentan con un transporte público eficiente y 47% que usa el Metro tiene que abordar antes otro medio de transporte.

A LARGO PLAZO:

Contar con un Plan de Movilidad Multimodal en el valle de México 2020-2050; para aplicarle recursos, por encima de “periodos sexenales”, o de decisiones unipersonales.

Construir una red Metropolitana de transporte público en el Valle de México: Tren ligero, Metro y autobuses.

Si estas acciones parecen exageradas es urgente que se defina y actúe, para evitar muertes prematuras causadas por la contaminación, en la población más adulta y en niños.

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