Mi amigo el EGO
Acabar con él es imposible, es parte de nosotros, sin él no seríamos humanos.
Ayer me hicieron una de las preguntas más complejas que me han hecho en la vida: ¿Cómo puedo dominar a mi EGO?
Fue tal choque para mí, que estoy segura que quien me lo preguntó habrá pensado que no quería ayudarlo pues no supe ni qué responder. ¿Cómo se domina al pequeño monstruo que habita en nuestros confines mentales?
Puedo decir que he pasado buena parte de mi vida adulta tratando de manejar a mi gigante ego que me juega malas pasadas y me hace caer una y otra vez en sus trampas.
Probablemente la pregunta sobre cómo dominar al EGO tiene una vuelta de tuerca que necesitaba pensar para poder resolverla. Antes de intentar dominarlo hay que conocerlo, identificarlo, como si se tratara de un enemigo al que queremos derrocar.
Y como reza el dicho: a los amigos cerca, a los enemigos más, no nos queda de otra más que hacernos compadres del ego para entonces conocerlo a fondo y más que derrocarlo, ponerle una camisa de fuerza, por la buenas, con la cual cobremos el control sobre él.
Acabar con el EGO es imposible, es parte de nosotros, sin él no seríamos humanos, sin él no tendríamos tantas pruebas que driblar en la vida. El fin no es desaparecerlo sino volverlo lo más dócil posible.
¿Has identificado cuándo son las situaciones en que tu EGO muestra su más burda cara?
El EGO tiene un terrible camuflaje la mayoría de las veces, otras es el más hábil de los prestidigitadores, escapistas e ilusionistas.
Cuando tenemos necesidad de figurar, de ser reconocidos, de sacar provecho de algo aunque ello signifique pasar por encima de otros, estás encarando a tu EGO.
El EGO es el que se hiere sin sentido, el que no se permite ser rechazado, humillado o desechado. Al EGO le gustan los aplausos y ser primero en todo, le gusta ser quien tenga la última palabra, le gusta que nadie ni nada brille más que él.
El EGO nos confunde entre el amor y una obsesión, entre la rabia y el desengaño, entre el dolor y la venganza.
Pero es el EGO también que se caracteriza de diferentes formas, cuando optamos por el camino fácil, cuando no deseamos salirnos de nuestra zona de confort. El EGO es como un rey que quiere ser alimentado con uvas en la boca, mientras sus discípulos se desviven por él. El EGO es el único culpable de que no podamos cumplir nuestros sueños, porque él tiene pereza infinita y un costal de excusas que hasta te hace creer que son verdad.
Poco a poco, cuando aprendemos a pillarlo en sus más bajas actitudes, es cuando podemos detenerlo, cuando está despistado haciendo de las suyas y es fácil presa para la camisa de fuerza.
Pero eso sí, hay que estar atento y consciente, vivir en el presente y en cada momento observar lo que nuestro EGO tiene entre sus macabros planes.
Así, cuando lo observamos como si se observara al peor de los enemigos, cuando lo conocemos tanto que sabemos cuáles son las coartadas perfectas para salir a la luz, lo podremos dominar y con suerte, con mucha suerte y sabiduría, dejará de ser nuestro enemigo y aprenderemos a tener compasión de él. Cuando se llega a ese punto, en el que compadecemos a esa fuerza interna ávida de egoísta felicidad, es cuando podremos decir que tenemos dominado a nuestro amigo el EGO.
