¿Presupuesto Base Cero para el año 2016? Parte 2

Centenas de partidas presupuestales tienen, como fin único, obtener votos.

Así terminé el viernes próximo pasado: Lo que planteo pues, es que el camino propuesto por el secretario (de Hacienda) no es el adecuado para resolver los problemas que señala, menos para muchos otros de índole similar, más aún cuando representan ya una amenaza real para el funcionamiento eficiente de la estructura del Estado.

De interesarle el tema, busque Presupuesto Base Cero en el sector público con su buscador preferido, y lea algunos de los documentos que ahí aparezcan; de hacerlo, comprobará lo que afirmo.

Ahora bien, ¿cómo enfrentar lo que señala el secretario? ¿Seguimos el miércoles que viene? 

El gran problema –en México–, de la distribución de los recursos del erario mediante el Presupuesto de Egresos de la Federación es, para decirlo pronto y sin rodeos, el paraíso de los presupuestívoros, e instrumento óptimo para quienes lo ven como la varita mágica que genera, de manera instantánea, popularidad y adoración ciega y acrítica de un ejército cada vez más reducido de votantes, dispuestos éstos a ser comprados con dádivas diversas, por miserables y ofensivas que éstas pudieren ser.

Poco a poco, y a fuerza de concretarse los efectos positivos de la apertura económica, los votantes dejan la certidumbre anquilosada del voto automático por el conocido dador de bienes y promesas incumplidas por decenios, para orientar su voto hacia quienes, sin hablar con claridad de la realidad que ese país específico enfrenta, la doran de manera tal, que son ellos los únicos que podrían enfrentarla exitosamente.

Al final del día, tan falso el giro como el colorado pero, de aquel viejo e incumplido partido con sus viejos y acedos candidatos, los electores parecen estar prefiriendo nuevos prometedores, postulados por nuevos partidos que vienen a ser, como era de esperarse, igual de viejos que aquéllos pero ahora, vestidos a la moda. (Cualquier semejanza con los verdes mexicanos, es pura coincidencia).

El Presupuesto se ha convertido ya, en la peor herramienta para lograr un uso eficiente de los recursos que la autoridad toma de los ingresos del contribuyente. Esto es así en Nicaragua y en Bolivia y Ecuador; de la misma manera, los gobiernos de México y de no pocos países africanos, comparten dicha visión del Presupuesto.

¿Quién entonces, con dos dedos de frente, se atrevería a pensar que dicha situación se corrige mediante la aplicación de la metodología del Presupuesto Base Cero (PBC)? Sólo los que quieren, con una ocurrencia como ésa, evitar la toma de decisiones sencillas y efectivas, pero impopulares y dolorosas como los recortes del Gasto Programable. 

También, los que se niegan a reconocer que centenas de partidas presupuestales tienen, como fin único, obtener votos y en el peor de los casos, comprar la complicidad de éste o aquel líder campesino, y pagar apoyos políticos.

Por otra parte, ¿de dónde va a sacar este aparato ineficiente y corrompido, como consecuencia de decenios donde la única razón de ésta o aquella partida presupuestal es fortalecer las prácticas clientelares y el control político, el ejército de técnicos versados en el cálculo de la Tasa Interna de Retorno de un proyecto?

De ahí pues, que si de lo que se trata es de elevar en verdad la eficiencia en el uso de los recursos públicos, y en tanto nos preparamos para la aplicación del PBC a un porcentaje de las partidas presupuestales, ¿por qué no tomamos una medida más simple pero efectiva: reducir 15 o 20% el monto del Gasto Programable?

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