Máquinas genéticas contra la diabetes
La diabetes mellitus es un padecimiento común hoy en día. Se origina cuando el páncreas no produce suficiente o ninguna cantidad de insulina. Esta hormona permite que las células del cuerpo utilicen glucosa. En breve, el problema de un cuerpo diabético consiste en que, ...
La diabetes mellitus es un padecimiento común hoy en día. Se origina cuando el páncreas no produce suficiente o ninguna cantidad de insulina. Esta hormona permite que las células del cuerpo utilicen glucosa. En breve, el problema de un cuerpo diabético consiste en que, a pesar de que el azúcar fluye libremente por el torrente sanguíneo, las células son incapaces de aprovecharla debido a la escasez de insulina. Imagine una ciudad donde circula la electricidad por toda ella, pero las casas no pueden tomarla porque carecen de una acometida eléctrica para obtener el suministro de luz. Datos de la OMS reportan que en 2014 la prevalencia mundial de la enfermedad fue de 9% entre los adultos mayores de 18 años, que en 2012 murieron cerca de 1.5 millones de personas como consecuencia directa de ella y que en 2030 será la séptima causa de mortalidad en el mundo.
El tratamiento habitual consiste en medir frecuentemente el nivel sanguíneo de glucosa, y cuando éste sobrepasa cierto umbral, se administra una inyección pequeña de insulina. La última tecnología electrónica ayuda muchísimo a los enfermos para llevar una vida más libre y depender menos de las jeringas. Los tratamientos modernos constan de implantes o parches subcutáneos apenas perceptibles que se encargan de detectar la cantidad de insulina en la sangre y, según la medición, de soltar dosis adecuadas para el correcto uso de la glucosa por el cuerpo. De este modo se evita hacer esa tarea agotadora de modo manual.
Un grupo de científicos y estudiantes de la UNAM han incorporado otra rama tecnológica al asunto. Ellos han desarrollado un artefacto parecido a los de las últimas generaciones añadiendo productos de la biotecnología. En esencia, su aparato hace lo mismo que los parches que se introducen bajo la piel. Sin embargo, el detalle innovador radica en el uso de colonias bacterianas de Escherichia coli de la cepa Shuffle. En estado salvaje, estos minúsculos seres no producen insulina; no obstante, las que el dispositivo usa han sido modificadas genéticamente, es decir, se les ha insertado en su genoma un gen que sí la fabrica, permitiéndoles sintetizarla con finura. El invento tiene las ventajas de medir mejor y, por lo tanto, administrar un volumen de insulina más exacto que las máquinas tradicionales. Además, es menos oneroso.
El relato anterior suena como bel canto: mexicanos creativos y aparatos sofisticados que aumentan la calidad de vida de los diabéticos. Lo malo es que la disonancia aparece en el lugar menos pensado. El equipo mexicano gozaba de un apoyo económico otorgado por la UNAM para ir a concursar al evento Internacional en Biología Sintética (iGEM, por su sigla en inglés), en Boston, a finales de septiembre. Cual argonautas, siguieron el son de la administración puma tan sólo para acabar en aguas picadas frente a costas filosas. A última hora se les cancelaron los viáticos. Ahora buscan, desesperados, ayuda económica para poder concursar en EU. Mi estimado lector, si desea, puede apoyar esta iniciativa, su donativo sería valiosísimo. Información en: https://www.indiegogo.com/projects/proinsulitron#/story.
