Por primera vez en México, hay voluntad política efectiva para incorporar a la matriz energética nacional a los biocombustibles, no por moda, sino como una estrategia base para descarbonizarla y reducir la presión excesiva sobre la extracción y transformación del hidrocarburo.
Por ello es grato conocer que avanzan las conversaciones en las mesas del Comité Consultivo de Normalización, pero en el caso de la NOM 016 de calidad de combustibles, el tema de etanol no es el único, y se ha pospuesto la reunión porque se recibieron más de 900 comentarios. ¡Ya hasta parece a la consulta de la CRT sobre Derecho de las Audiencias!
En el caso de la mesa de transición energética, biocombustibles y mezclas, la revisión es más pausada y siempre se ha pensado que estaría lista la revisión para el año que entra.
El único punto que preocupa es que en ningún momento de ambas se ha llegado a tener comentarios de Pemex, que dirige Juan Carlos Carpio, donde el jugador relevante es Pemex Refinación. Le traigo este tema a colación porque, aunque no se tendría que esperar a la modificación de la NOM para incorporar 5.8% de volumen de etanol a los combustibles que distribuye Pemex, más cuando es quien controla el mercado y hoy es una empresa estatal.
El pretexto es que los combustibles tendrían que adicionarse con etanol en las TARs y, como en México sólo hay 77 de esas terminales, número insuficiente para facilitar la transición en almacenamiento para poner aditivo al etanol, hay que hacer muchas cuentas para ver si resulta rentable la inversión que tendría que hacer Pemex.
Hoy los tanques que se usan son de acero con aleación de carbono, no son tan caros y, de hecho, los actuales se tienen que mantener para cumplir con la norma internacional de manera que lo esperable es que tanto el Instituto Mexicano del Petróleo como Pemex, presenten su propuesta para incorporar 5.8% de etanol al volumen, vigente desde 2016, pero que ¡no se ha utilizado nunca!
Ninguna refinería lo usa y, en el mundo, el promedio de adición es de entre 10% y 15%. El haber puesto un porcentaje tan bajo muestra que desde el inicio no había voluntad política para realizar la transición y que fue un tema de “contención” para proteger la adquisición de MTBE a los únicos fabricantes en Estados Unidos, que no venden ni en Estados Unidos y cuyo principal cliente es Pemex.
El otro argumento es que el uso de etanol como oxigenante en las principales ciudades del país y, en concreto, en el Valle de México, provocaría que aumenten las emisiones de acetaldehído y éste del ozono. Esto es cierto, pero el porcentaje de aumento es bajo comparado con lo que emiten miles de salones de belleza que ponen y quitan uñas o talleres de hojalatería y pintura, que emiten más de estos componentes y otras industrias.
Por el contrario, pocos retoman el principal gran problema de seguir usando MTBE como oxigenantes de gasolinas en México, que, además de más caro, es un claro contaminador de mantos freáticos. En fin. Si nos va bien, la nueva NOM 16 de calidad de combustibles estará publicada hacia julio del próximo año.
DE FONDOS A FONDO
#Aeromexico... Aeroméxico tenía desde hace un par de años la intención de continuar su estrategia de conectividad en Italia y con el anuncio de que conectará a la Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional de Milán-Malpensa. El servicio será operado con equipos 787 Dreamliner, los aviones de cabina ancha más modernos y eficientes de la compañía, enfocados a cubrir rutas de largo alcance. En días recientes, la compañía celebró la llegada de su Dreamliner número 25, aeronave que le permitirá robustecer su operación internacional.
#EdicionesEra… Una realidad muy triste. La caída de sus ingresos, derivada sobre todo del impresionante cambio en el mercado de libro, ha hecho que esta empresa comience el cierre de sus operaciones en Mexico.
En nuestro país la población alfabeta, según Inegi, lee 3.7 libros al año, pero eso incluye a población de 12 años o más que incluso dice haber leído al menos “el fragmento de un libro”, para una población de 103 millones de personas es bastante poco, contra 12 libros por persona alfabeta en EU, seis libros en Brasil, 8.31 en China, 10.2 en España.
