De cara a la presentación del Paquete Económico de 2027, los dos temas más esperados por los inversionistas son el pago oportuno de los contratos firmados por el gobierno de México en su sistema de compras públicas, subastado y asignado, y las llamadas prácticas de “hostigamiento” fiscales derivadas de revisiones de ejercicios anteriores.
Desde el año pasado, tanto en la mesa de la presidenta Claudia Sheinbaum como en la del titular de Hacienda, Edgar Amador, o en mesas de negociación del T-MEC, que encabeza el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, o la Secretaría de Relaciones Exteriores, lo mismo con secretarios de Estado que embajadores que representan a las principales economías de occidente en México, la queja es constante.
Le puedo confirmar que, incluso, en la entrevista del secretario de Estado de Estados Unidos o en la del secretario del Tesoro, en el caso de nuestro vecino; o los de Canadá, ese tema, como el de las revisiones o auditorías ambientales aparentemente sin justificación, están sobre la mesa, sobre todo desde que en el sistema judicial pareciera que la “encomienda” es no dejar pasar ningún asunto que promueva el Serviciode Administración Tributaria (SAT).
Los empresarios, la mayoría grandes contribuyentes, no entienden por qué, si se dio un acuerdo con la Presidenta y el SAT, que dirige Antonio Martínez Dagnino, publicó en mayo un decreto al respecto, continúan las auditorías en cascada o las que se iniciaron no paran.
Recordemos que el 4 de mayo de este año, producto de la queja, se publicaron lineamientos específicos en lo que, sin renunciar a la facultad de fiscalización del SAT, se puntualizaron límites a las revisiones para que se concentren en conductas de riesgo fiscal (factureras, simulación, etcétera) y se estableció que se realizará únicamente una auditoría integral por contribuyente y ejercicio fiscal en caso de incumplimiento, eliminando revisiones repetitivas o retroactivas excesivas), entre otros lineamientos.
Insisto, ninguna autoridad fiscal renuncia a fiscalizar y auditar, y usted lo ve en casos específicos como la AT en España o la BMF en Alemania, la ESTV de Suiza para impuestos federales, la HMRC, o el IRS de Estados Unidos y, en el caso de México, el progreso alcanzado en el sistema de administración tributaria en materia de fiscalización, que reduce gastos fiscales por un lado y se basa en auditorías, ha permitido que la recaudación pase de 8% del PIB en 2010 a 18.2% del PIB en 2025, y aún se encuentra muy por debajo de países de la OCDE, y entre dos y cuatro puntos porcentuales de economías como Corea o India.
El esfuerzo de fiscalización permitió que en ese lapso el ISR pasara de representar 4.3% a 7.9% del PIB y que de ese impuesto derive 52% de la recaudación, aunque, evidentemente, si la economía no crece, cae como en este año 6.5% en términos reales.
No obstante el objetivo de la política de fiscalización, el esfuerzo también debe revisar el impacto que un exceso en la carga tributaria puede causar en la liquidez de las empresas. En la banca, sólo considerando crédito comercial y a pymes, justamente están viendo el deterioro de la capacidad de pago en función de la carga de impuestos, pues aunque la gran mayoría se apoya en el flujo que se registra en el SAT, para liberar las líneas de crédito a los clientes, un porcentaje importante acusa que cuando tienen caída de ingresos por ventas, el pago de impuestos se estima en referencia no al saldo del flujo de ingresos facturado, sino al porcentaje definido por el pago del año anterior más la tasa del sector y con el que acaban con un problema de liquidez tal, que tienen que reducir su capacidad de expansión.
DE FONDOS A FONDO
#PagosDigitales.— El Banco de México, que gobierna Victoria Rodríguez, subió el pasado 27 de agosto a consulta pública las reglas para la organización, operación y funcionamiento de las cámaras de compensación para pagos con tarjetas, que debieran decir cualquier dispositivo de cobro o pago digital contra cuentas de débito y crédito, porque hoy no usas las tarjetas físicas para realizar pagos digitales, sino tarjetas digitales para liquidar operaciones en internet o remotas, ¿o no?
