Este martes, Petrobras y Pemex realizarán la firma de un memorándum de entendimiento entre ambas empresas, encabezadas por Magda Chambriard y Juan Carlos Carpio, respectivamente, que permitirá explorar oportunidades conjuntas en proyectos de exploración y producción de hidrocarburos, así como en distintos procesos industriales vinculados al sector.
En particular, Petrobras ha desarrollado en el Polígono del Presal, la mayor provincia petrolífera en aguas ultraprofundas, exploración sísmica, monitoreo de reserva, separación in situ de gas carbónico y reinyección de gas para mantener la presión del campo, que le han valido ser la mayor provincia petrolífera en aguas ultraprofundas del mundo, un sinnúmero de reconocimientos en las conferencias especializadas de la OTC de Houston. En los círculos especializados (no en la grilla política) comentan que el acuerdo busca aprovechar la experiencia técnica y operativa de ambas petroleras para identificar áreas de colaboración que generen valor y contribuyan al desarrollo de la industria de petróleo y gas en la región, acuerdo que se inició en conversaciones entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y tiene mucho más de practicidad que de teorías ideológicas.
Si Pemex está asociado con Woodside en Trion, ¿por qué no asociarse con Petrobras?, pues tiene toda la calificación para el desarrollo de infraestructura en tirantes de agua superiores a los 2,000 metros o para revitalizar campos maduros, elementos que le han permitido producir 4.5 millones de barriles de crudo equivalente (incluye gas). Otra vertiente es la de procesos industriales tanto en bioquímicos como en biocombustibles, y otras iniciativas relacionadas con procesos industriales, pues la capacidad y competitividad operativa que ha alcanzado la petrolera brasileña no es un tema para incluirlo en la agenda de cooperación científica, sino de transferencia tecnológica para mejorar las capacidades productivas de Pemex.
Sólo el plan nacional de gas que presentó la secretaria de Energía, Luz Elena González, muestra un crecimiento extraordinario en la meta de producción de gas natural en México, pues pasó de 5 Bcf/d de gas para 2030 a 8 Bcf/d para la misma fecha, lo que no será posible si no se desarrolla un proceso eficiente de recuperación de gas en los campos, incluyendo los maduros; se reduce la quema de gas asociado. Piense en Ixachi (Veracruz), Bakté (Región Sur), Quesqui (Tabasco) o campos maduros del activo Ku-Maloob-Zaap (aguas someras), que bien pueden entrar en el nuevo modelo de participación mixta en las licitaciones en puerta.
La otra vertiente de posible asociación está en el desarrollo de la capacidad de almacenamiento de gas para garantizar la seguridad energética del país, que supone el uso (pero hay que habilitarlos) de los campos Jaf (Cuenca de Veracruz), que es el proyecto más avanzado con capacidad de almacenamiento estimada de 10,000 MMpc; el campo Brasil (Cuenca de Burgos, Tamaulipas), que se proyecta como nodo gigante por dimensiones y por estar cerca de la frontera podría reducir variaciones de suministro del gas de Texas y, por último, los campos Saramako (Tabasco) y Acuyo (Chiapas) para dar soporte energético en el sur-sureste del país.
Estas proyecciones gubernamentales han hecho que la Asociación Mexicana de Gas Natural, que preside Alfredo Bejos Inclán, de Diavaz, estime que, además de los 7,500 mdd en proyectos de inversión privados que consideran ejecutar entre 2025-2030 para tendido de infraestructura de transporte y distribución de gas natural (hoy fundamentalmente asociada a proyectos de la CFE), pudiera duplicarse en el mismo lapso. Esto es factible sólo poniendo sobre la mesa la posibilidad de nivelar la dependencia que tiene México de la importación de gas de EU, planteada con la perspectiva de aumentar la producción en México con el desarrollo de campos no convencionales, y la recuperación de gas natural en la producción marina y en campos terrestres y maduros. También trascendió que la Asociación presentará a la Sener y a la presidenta Sheinbaum una propuesta de Plan Integral de Gas Natural, donde el sector privado presenta proyectos concretos para apoyar el Plan de Desarrollo de la Infraestructura Energética, incluyendo el transporte virtual de gas ahí donde no hay infraestructura, y el desarrollo de almacenamiento, necesario para dar confianza al desarrollo incluyente de la red de gas natural.
