México y la Age of Electricity

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Hoy, en México, se generan 91 mil megawatts (MW), de los cuales 54% son generados en plantas propiedad de la CFE y un poco menos de 10% en plantas de Fonadin administradas por la CFE, y el resto es generado en plantas privadas. ¡Nada despreciable! 

El punto crítico para el sistema ha sido la expansión del sistema de transmisión y distribución del Sistema Interconectado Nacional (SIN) en zonas donde la demanda eléctrica creció por arriba de la capacidad de envío o producción en el sistema, particularmente en las dos penínsulas y noroeste del país.

La red cuenta con 111 mil kilómetros de líneas de transmisión y 908 mil 195 kilómetros de líneas de distribución, y atiende a casi 49 millones de usuarios en todo el país. 

Hace unos días, la secretaria de Energía, Luz Elena González, comentó en la mañanera que el sistema tiene entre 13 y 14% de reserva operativa (de generación) para cubrir la demanda eléctrica, algo razonable si considera que el año pasado se inyectaron 353 mil 820 gigawatts (GW) al SEN y en el pico del verano la misma reserva se redujo a 9.6%, y la demanda de conexión aumentó.

Este año, con todo y la conexión de los centros de datos (principal factor de presión en la demanda) a septiembre, la reserva cayó a 12% y en el momento de pico fue ligeramente mayor a 6 por ciento. Por ello, se estima que con las 10 plantas que iniciaron construcción en 2025, seis ya inauguradas y cuatro que entran al sistema en los siguientes seis a ocho meses y las que entran en construcción de los 38 proyectos mixtos autorizados podrá aumentarse la reserva a poco más de 15 por ciento.

¿Le convence? Para el sector privado, particularmente industrial y comercial, el problema no sólo está en generar, sino en construir más redes, permitir más almacenamiento, ampliar la red de transmisión y distribución y, sobre todo, en revisar el sistema de operación del SEN y digitalizarlo, que ajusten la carga para que pueden transportar de forma segura el fluido a través de las líneas eléctricas incluso congestionadas, y que los transformadores se utilicen en función de las condiciones meteorológicas reales.

Ello implica optimizar el flujo de acuerdo con la topología y, más que expandir, reconfigurar la red para que se pueda desviar la energía, evitando las líneas congestionadas, y usar un control avanzado del flujo de potencia para dirigir la electricidad hacia rutas infrautilizadas que desahoguen.

Otras tecnologías digitales y de mejora de la red aportarían capacidad adicional. Estados Unidos ha comenzado a hacerlo en Texas y en el noroeste, y de pérdidas por 12 mil millones de dólares anuales este año lo han reducido a más de la mitad.

Es difícil estimar cuánto se pierde en México por el congestionamiento del SEN, aun con la disponibilidad señalada, pero es difícil que el sector privado participe considerando que la red del SEN es estrictamente estatal, el Cenace, cuyas tarifas de interconexión y cobro en el mercado mayorista son determinadas por la Comisión Reguladora de Energía, carece de presupuesto suficiente para enfrentar su reto de modernización. Sólo el año pasado recibió una asignación presupuestal de 3,679 millones de pesos. No alcanzó y se determinó un incremento de tarifas en septiembre, que fueron descargadas en las cuentas de los consumidores industriales y comerciales de energía eléctrica.

Este año, el presupuesto del Cenace es similar. Sólo se autorizan 800 millones de pesos para innovación y digitalización del operador del SEN, mientras avanza la construcción de la red de generación y transmisión para satisfacer la demanda eléctrica que se expande 2.5 puntos porcentuales por año. 

Con la Presidenta, la CFE anunció una inversión de 30 mil millones de dólares en el horizonte sexenal de transmisión: 275 nuevas líneas de transmisión y 524 nuevas obras en subestaciones eléctricas en dicho periodo. El avance es de 30 concluidas; 50 en fase de construcción activa, con 74 mil 892 millones de pesos en ejecución.

En tanto, se han instalado 28 nuevas subestaciones de distribución y se ampliaron y entregaron 44 más con inversión de 5 mil 23 millones de pesos entre 2026 y el IS/2026.

El problema, sin embargo, está en el cerebro. Es obsoleto.