Desafíos bursátiles, no todo es simplificar

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Será este miércoles 7 de octubre cuando se coloque la primera emisión de deuda bajo reglas simplificadas, un hito que ha esperado el mercado de financiamiento bursátil desde que el 28 de diciembre de 2023 (no fue inocentada) se publicó la Ley del Mercado de Valores, que habilitó la inscripción bajo un sistema de vigilancia que dejó de pasar por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). 

Hoy, la apuesta está en la simplificación regulatoria para la inscripción en el mercado bursátil de deuda (se supone que vienen algunas de acciones), que no reducen supervisión para que la emisión se repague en tiempo y forma, pero sí facilita que accedan empresas con emisiones de entre 200 y 700 millones de pesos para el corto plazo y entre 1000 y 5,000 millones de largo plazo, como la que hoy emite Adventus Capital, arrendadora que dirige Yolanda Cue y que forma parte de Grupo Altor, fundado por el exsubsecretario de Hacienda Fernando Aportela, por 560 millones de pesos.

Se comenta que hay varias listadas, pero el desafío real para el mercado bursátil será lograr que se rompa la concentración corporativa en el mercado de deuda o de acciones y la interferencia bancaria para atraer a sus carteras de crédito a quienes quieren y pueden colocar acciones o deuda bursátil. 

Vea el caso: de enero a junio se registraron 33 emisiones por 146 mil millones de pesos, pero sólo tres, las emisiones de Pemex, Bimbo y FEMSA, se llevaron la tercera parte de la bolsa recaudada, y la mayoría de ellas (por el tipo de crédito que son) fueron a la bolsa de las afores. Y septiembre apunta para lo mismo: la CFE llegó con una colocación por 20 mil millones de pesos y el emisor más atractivo del sistema es el gobierno en todos sus plazos y con todos sus actores. 

¿Y hay lugar para emisiones menores de 200 a 300 millones de pesos que puedan ser tomadas por administradores de fondos con regímenes de inversión tan conservadores?

El sistema carece de incentivos reales para democratizar el acceso al capital (sin costo financiero), no sólo al financiamiento de tasa más baja como el bursátil.

Hablando de financiamiento bursátil, tema que será —espero— ampliamente discutido en el Encuentro AMIB 2026 que se efectuará del 8 al 10 de octubre en Cancún (con todo y sargazo), organizado por el equipo de Álvaro García Pimentel; una revisada a la historia de CKD nos da la pauta para poner sobre la mesa el segundo desincentivo del mercado bursátil: el rendimiento.

De poco más de 135 Certificados de Capital de Desarrollo (CKD) que se emitieron desde 2009 y, según los anales de la CNBV, que preside Ángel Cabrera, quedan activos 78 (aunque la plataforma del gobierno Proyectos México incluye 110 sumando Cerpis, la variante de los CKD diseñada para que las principales afores pudieran eliminar a los administradores de los CKD) y dos tienen extensión de vencimiento para 2026 y 2027.

De los 13 CKD vencidos, cinco generaron un rendimiento superior a 8% y 37 de los 135 CKD vigentes presentan una TIR de 8%, y sólo los inmobiliarios superior a 10% en libros. Únicamente uno ha presentado un TIR superior a 20 por ciento. 

Es un mercado de 11 mil 500 millones de dólares, pero el problema sigue siendo el mismo: ¿qué incentivo tienen para no liquidar el activo y colocarlo en el mercado bursátil? ¡Ninguno!, por precio, rentabilidad, liquidez y ausencia de apetito, pues los clientes se van al SIC.

Y el tercer elemento es la retención fiscal en fondos, porque en su mayoría están invertidos en deuda, y entre la comisión por administración y el que 90% de los clientes prospectados dicen no admitir riesgos, querer que su dinero se lo devuelvan cuando lo requieran y no asimilan el tema de recibir menos de cetes si descuentas comisión y retención.

Conclusión: al primer semestre, el financiamiento bursátil alcanzó la cifra de 355,243 millones de pesos, 95% fue mercado de deuda (20% más) y las emisiones de Fibra MYT y Park Life, y la CNBV registra en la encuesta de inclusión financiera que, aunque nueve de cada 10 empresas conocen las bolsas de valores, tres de cada 10 identifican opciones de financiamiento bursátil para su negocio y una de cada 4 dice que no sabe cómo llegar a ese financiamiento. Son empresas con ingresos anuales superiores a 50 millones de pesos.