China, el elefante en el clóset

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

La relación diplomática y el diálogo político con China, en el actual contexto de negociación del futuro de la relación comercial con EU, no sólo resulta estratégica, sino de urgente atención. Por ello resulta, igualmente estratégica, la visita de trabajo que realizará el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, a la República Popular China y su encuentro el próximo 7 de septiembre con su homólogo Wang Yi, después de inaugurar el consulado de México en Chongqing, la cuarta ciudad industrial del titán asiático.  

Esta visita no se debe entender en el contexto de una estrategia diplomática, que busca equilibrios y certidumbre en medio de una complicada negociación de la relación económica con EU, que no sólo incluye comercio.

Chongqing, urbe de 32 millones de habitantes ubicada al oeste, es el principal motor económico del interior de China y su capacidad económica sólo queda atrás de Shanghái, Pekín y Shenzhen. Es el cuarto consulado que abre México, pues el de Shanghái atiende el este, Pekín es sede de la embajada y tiene una sección consular, otro consulado opera en Guangzhou que atiende la región sur de China y, en general, son clave para la exportación de productos y bienes chinos a México, cuyo comercio bilateral con todo y el incremento de aranceles de 50% a más de 1,400 productos incluyendo autos, supera los 11 mil mdd.

China no ha iniciado una controversia formal por la decisión tomada por México e implementada en enero, aunque dijo que lo haría ante la OMC, pero nuestro país tiene que avanzar y, la relación bilateral se finca en un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI), que entró en vigor el 6 de junio de 2009 y se supone que se profundizará al concluir 10 años, lo que no ha ocurrido por la presión de EU, que ha sido persistente.

Desde 2019 se han mantenido conversaciones directas o indirectas, usando foros como el APEC, el TIPAT, socios de China como Brasil, pero a lo largo de sus más de 17 años de vigencia, el acuerdo funciona, pero hoy requiere cirugía de fondo. El APPRI, por lo que sé, enfrenta presiones políticas y operativas procedentes de varios sectores de la industria china, en particular de los sectores automotriz y autopartes, muebles terminados, electrónica y centros de datos, infraestructura portuaria, maquinaria y proyectos de energía, minería y textil-calzado, que concentran 80% de la importación mexicana.

El trabajo que está realizando la Cancillería mexicana es clave, porque el APPRI ha sido estratégico para facilitar el funcionamiento de la relación, pero, hoy, abordar la realidad económica hace la revisión impostergable, y eso pasa por los temas de subregistro de capital, la relocalización de empresas aumentando transferencia tecnológica y valor agregado, expansión productiva en México y control de exportaciones con arancel cero hacia EU.

Un dato que ha sido muy comentado es que la CeChimex de la UNAM estima que la inversión China suma 11,500 millones de dólares, y el RIE de Economía estima que la IED alcanza 2,688 millones de dólares, lo que le ha dado “argumento” a la USTR y el Departamento de Comercio de EU sobre la masiva triangulación de exportaciones e inversión, porque lo más curioso es que muchas empresas chinas invierten en nuestro país a través de filiales establecidas en Texas o en Europa. 

Ahí tiene el conflicto que recientemente le comenté del PVC y la cuota compensatoria impuesta por dumping en México, que está por definirse, pues el principal exportador es una empresa texana de capital chino que utiliza el insumo chino para enviarlo a México.

En el “new normal” del comercio global que ha impulsado Donald Trump, acuerdos de principio como el que alcanzaron China y Canadá (el otro socio del T-MEC) son bastante limitados porque no sólo se tiene que revisar el arancel, sino también la regla de origen en el TIPAT, por ejemplo. La afectación a las importaciones chinas que fueron incluidas en el paquete arancelario de enero pasado, es particularmente aguda en vehículos ligeros y pesados, autopartes, por su ingreso a México.

Apenas en la plenaria de Morena del fin de semana, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reportó que la caída en importaciones automotrices procedentes de China ha sido de 35 por ciento.