AFAC: prometer no empobrece

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

A principios de septiembre, cuando se dio a conocer que la propuesta presupuestaria para garantizar viabilidad técnica y de supervisión de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) en 2027 era de 175 mil 470 millones de pesos (mdp), menos de una cuarta parte de lo que se pretendía canalizar a Mexicana de Aviación, el sector aéreo no dejó de manifestar su enorme preocupación, más cuando de lo que se trata es de garantizar la seguridad aérea del país. 

Por ello, el anuncio realizado por el titular de la SICT, Jesús Esteva, en el marco del foro de Líderes de ALTA, quedó en claro que la seguridad aérea no era una prioridad presupuestal, sino hasta que el proceso de auditoría seguido por el equipo de la FAA, de Bryan Bedford, lo puso de manifiesto. El estrangulamiento presupuestal no le deja a la agencia margen para invertir en un sistema de supervisión adecuado. El anuncio fue que en la discusión del paquete presupuestal que está corriendo en la Cámara de Diputados se enmendará la propuesta para elevarla a 1,400 mdp para 2027.

Ahora, el foco de la industria estará en comprobar si fue un compromiso verbal o si a mitad de año acabará con otro austericidio, pues es tan preocupante el recorte en AFAC como en los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam), organismo que tendrá un ajuste de 75% en el presupuesto de 2027 a 926 mdp, mientras que los derechos aumentan en 10 por ciento. El país tiene hoy índices de seguridad promedio adecuados, pero debe realizar inversiones permanentes para mantener el personal técnico de supervisión y los equipos de aeronavegación y asignación de slots de vanguardia, porque no deseamos parecernos ni a Estados Unidos. Recursos hay, asignación transparente no se observa.

México, señalaba Peter Cerdá, director de la ALTA, es el país de América Latina y el Caribe más conectado internacionalmente (con Norte y Sudamérica, Europa y Asia), es el séptimo más visitado del mundo, el número dos por número de pasajeros transportados, a pesar del impacto negativo de ser el país con los gravámenes más altos incluidos en el ticket de un avión para los pasajeros, pues los mexicanos y los extranjeros que nos visitan pagamos entre 60 y 65% de impuestos versus 35 a 40% del costo real del servicio aéreo.

Si lo vemos por recursos, no paramos, pero como en todo el gobierno, regresa una mínima cantidad de esa recaudación exorbitante para garantizar la función del Estado para la cual se cobra el impuesto, lo mismo en promoción turística que en seguridad aérea. En fin. Felicidades porque, al parecer, México libró de nuevo la degradación de categoría aérea.

DE FONDOS A FONDO

En un mercado donde las sofipos digitales han ganado protagonismo y algunas de ellas han solicitado licencias bancarias y otras se han concentrado en crecer captación mediante la guerra de tasas, Libertad Financiera, cuyo DGA de Negocio es Ricardo Merino, confirma que competir con escala, solidez e innovación no sólo hace rentable, sino sostenible la operación de las sofipos. Durante un encuentro con sus principales inversionistas (todas personas físicas), en el que estuvo presente Silvia Lavalle, asesora del Consejo de Administración de Libertad, la sofipo mostró resultados que (superada la distorsión que implicó NU) la confirman como la más grande del país en captación, clientes y crédito al consumo.

Su cartera de crédito alcanza 8,323 millones de pesos, equivalente a 32% de participación en su segmento, mientras que la captación rebasó los 10 mil millones de pesos, con 39% del mercado. Además, siete de cada de 10 inversiones contratan plazos superiores a 270 días, lo que refleja confianza y permanencia de los ahorradores. Con más de 65 años de historia, cuenta con 2.43 millones de clientes y se ha propuesto alcanzar los 2.5 millones en 2027, una cifra histórica que consolidaría su posición en el sector financiero popular. Bajo una estrategia denominada phygital, Libertad ha transformado su operación tecnológica sin abandonar la atención personalizada. Actualmente, 70% de sus transacciones son digitales, 53% de sus clientes están enrolados en su aplicación móvil y 40% de los procesos de originación de crédito se realizan fuera de sucursales. Esta digitalización convive con una infraestructura de 128 sucursales en 26 estados, 94 cajeros automáticos y más de 400 ejecutivos dedicados a la atención personalizada.