Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 4 de octubre de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

LA ROPA

¿Por qué guardamos ropa que ya no usamos y no nos gusta, y por qué es tan difícil deshacernos de ella?

R. A todos nos pasa y guardamos ropa que ya no usamos por tres razones humanas. Primero, la aversión a la pérdida: regalar algo duele más que el placer de tener el clóset despejado. Segundo, la culpa: pagamos por ella y tirarla se siente como admitir el error. Tercero, la nostalgia y la fantasía: cada prenda conserva un recuerdo, o la promesa de que algún día volveremos a ser talla treinta y dos.

Para soltarla, hay salidas sencillas. Done lo que esté en buen estado a iglesias, albergues o fundaciones. Venda lo valioso en tiendas de segunda mano o aplicaciones. Organice un intercambio con amigos o familia. Recicle textiles dañados en puntos de acopio. Y si duda, guárdela en una caja con fecha: si en seis meses no la abrió, conoce su respuesta.

IGUAL

¿Es posible que haya otro humano con la misma voz que yo tengo?

R.  En términos estrictamente idénticos, no. Cada voz es tan única como una huella dactilar: depende de la anatomía del tracto vocal, las cuerdas vocales, la resonancia craneal y facial, y hábitos de habla aprendidos —una combinación prácticamente irrepetible entre dos personas.

Sin embargo, sí pueden existir voces extremadamente parecidas. Es el caso de gemelos idénticos (comparten estructura anatómica muy similar), imitadores profesionales que logran replicar timbre y entonación con entrenamiento, o simplemente personas no relacionadas cuya voz suena similar por coincidencia acústica, algo que pasa más de lo que se piensa, sobre todo al hablar por teléfono, donde se pierden matices.

Pero “parecida” no es “igual”. Incluso los mejores imitadores tienen diferencias medibles a nivel espectral que un análisis forense de voz puede detectar.

AGUA

¿Qué le queda por decir a una jefa de Gobierno que admite, festival de por medio, que el derecho humano al agua sigue sin cumplirse en su propia capital?

R: Clara Brugada lo dijo ella misma al inaugurar el festival Aqüifera en el Bosque de Chapultepec: en Iztapalapa y Tlalpan, entre otras alcaldías, el acceso al agua sigue sin garantizarse, sobre todo en temporada de estiaje. La ironía es densa: mientras se destinan 19 mil millones de pesos a la nueva Secretaría de Gestión Integral del Agua —40% más que hace dos años— y se anuncian miles de obras de drenaje y captación pluvial, las mismas colonias periféricas siguen cargando cubetas. Brugada culpa a un “modelo extractivista” de más de un siglo, lo cual es cierto, pero no explica por qué un parque privado del poniente, La Mexicana, opera sin pagar el servicio mientras Iztapalapa raciona. La capital que se llena la boca de sustentabilidad todavía no resuelve quién abre la llave primero.