Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 25 de septiembre de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

TORMENTA

¿Es seguro usar el iPhone durante una tormenta?

R. La mayoría de las veces sí, pero con matices importantes. El riesgo no proviene del teléfono en sí, sino de dónde lo usas. Durante una tormenta eléctrica, lo peligroso es estar conectado a fuentes que pueden conducir descargas: cargar el iPhone con cable, usarlo mientras está enchufado o sostenerlo cerca de estructuras metálicas expuestas. El dispositivo no atrae rayos, pero un impacto cercano puede viajar por instalaciones eléctricas y alcanzar cualquier aparato conectado. En exteriores, el problema es distinto: si estás bajo lluvia intensa, el agua puede afectar el puerto y provocar fallas. La regla práctica es simple: no lo uses conectado y evita exteriores durante actividad eléctrica. En interiores, desconectado, el riesgo es mínimo.

TENIS/SILENCIO

¿Dónde está escrita la famosa regla del silencio en el tenis?

R. En ninguna parte. El reglamento oficial de Wimbledon prohíbe comportamiento agresivo, lenguaje obsceno, quitarse la camisa o trepar estructuras, pero jamás menciona el silencio. Esa ausencia es la verdadera tradición: nadie legisló el silencio, simplemente se heredó como código de decoro hasta volverse instinto colectivo. Ya en 1923, el Spalding’s Lawn Tennis Annual documentaba una “extensa lista de reglas” no escritas —aunque el libro las escribiera— como no hablar fuerte durante un partido o no aplaudir mientras el punto sigue en juego. El tenis, a diferencia de otros deportes, nunca redactó lo que espera de su público: simplemente asumió que todos ya lo sabían. Y durante un siglo, sorprendentemente, así ha sido.

OTRA VEZ

¿Qué justicia puede esperar la familia de un ciudadano estadunidense asesinado por colonos en territorio ocupado?

R: La pregunta ya ni siquiera la hace la prensa árabe, sino el propio embajador estadunidense Mike Huckabee, quien esta semana llamó terroristas a los colonos que sitiaron la casa de una familia palestinoamericana en Qusra. Cuando hasta un aliado incondicional del movimiento colono se ve obligado a usar esa palabra, algo se rompió. Colonos armados atacan hogares, cortan agua y electricidad, y hasta han matado a ciudadanos estadunidenses como Saif Musallet, de 20 años, golpeado hasta la muerte mientras defendía tierras de su familia. El gobierno de Netanyahu sigue hablando de casos aislados mientras el ejército llega tarde una y otra vez. La impunidad no es accidente, es política. Saif Musallet, de 20 años, murió a golpes mientras colonos bloqueaban durante horas el paso de una ambulancia que intentaba auxiliarlo. Huckabee pidió una investigación agresiva, palabras que suenan bien en un comunicado, pero que rara vez se traducen en condenas reales. Casos similares de estadunidenses muertos en Cisjordania han terminado archivados sin consecuencias penales para los responsables. Washington exige rendición de cuentas en público mientras en privado sigue enviando ayuda militar sin condiciones al mismo gobierno que tolera esta violencia. La justicia, en este conflicto, sigue siendo selectiva, según el pasaporte de quien la reclama.

Significa que la situación se volvió imposible de disfrazar hasta para sus aliados más leales. Mike Huckabee no es precisamente un crítico de Israel, se declara sionista y ha respaldado abiertamente los asentamientos en Cisjordania. Cuando alguien así se ve forzado a calificar de terroristas a colonos que sitiaron hogares palestinos y mataron a un joven estadunidense, la narrativa de incidentes aislados se derrumba sola. El gobierno de Trump incluso había retirado sanciones contra colonos violentos impuestas por la administración anterior, y ahora enfrenta las consecuencias políticas de esa decisión. La hipocresía tiene fecha de caducidad, y a Washington se le venció esta semana.