WC/AGUS MONTES
Don Alfredo, reciba como siempre un atento saludo y, aparte de saludarlo, deseo que haga el favor de decirme: ¿a qué se debe que durante mucho tiempo, aún en la actualidad, en lugar de utilizar la palabra “sanitario(s)” se utilicen las siglas “WC”?
A: El uso de WC es un vestigio internacional que se volvió estándar desde el siglo XIX. Las siglas provienen del inglés water closet, término técnico victoriano para designar un pequeño cuarto con agua corriente. Hoteles, barcos y estaciones europeas adoptaron esa nomenclatura y México la incorporó al modernizar su infraestructura urbana. La palabra sanitario, aunque correcta, nunca tuvo la misma fuerza internacional ni la brevedad útil para señalética.
En espacios con viajeros se prefirió WC por ser reconocible y fácil de rotular. Con el tiempo quedó incrustado en puertas, planos y placas. Hoy conviven sanitario, baño y WC, este último sostenido por pura inercia global.
CON CAFÉ
¿Es cierto que la gente antes se limpiaba las manos con café?
R: El jabón más antiguo que se conoce data de hace cuatro mil quinientos años, mencionado en una tablilla cuneiforme hallada en Girsu, en la antigua Mesopotamia. Pero durante siglos ese jabón, hecho con grasa animal y ceniza, se usaba sobre todo para lavar ropa y fibras crudas antes de tejerlas, no para el cuerpo.
Para la higiene personal, muchos pueblos antiguos recurrían a otras sustancias, entre ellas aceites de oliva perfumados. Los griegos, por ejemplo, también usaban café molido como exfoliante y limpiador de la piel. La costumbre tiene sentido, el café es abrasivo, aromático y estaba disponible en varias culturas. El jabón como lo conocemos hoy, pensado específicamente para bañarse, llegó mucho después. Así que antes de la espuma, algunos ya empezaban el día oliendo a café, aunque no precisamente en la taza.
TODOS NEGROS
¿Por qué todos los autos eran negros al principio?
R: No todos los autos eran negros, en realidad las primeras marcas ofrecían modelos en varios colores. La asociación viene del Ford Modelo T, que a partir de 1914 se fabricó exclusivamente en negro. Henry Ford buscaba producir en masa lo más rápido posible, y descubrió que la pintura llamada esmalte japonés, a base de asfalto y negra por naturaleza, secaba mucho más rápido que cualquier otro color disponible en esa época.
Eso permitía ensamblar más autos por hora en la línea de producción. Ford incluso bromeaba diciendo que el cliente podía pedir el color que quisiera, siempre y cuando fuera negro. Cuando la tecnología de pintura avanzó en los años veinte, la competencia recuperó la variedad de colores y Ford tuvo que seguirles el paso. La eficiencia ganó la primera ronda, pero el estilo terminó por imponerse.
