Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 14 de mayo de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

EN UNA SOLA PATA

¿Por qué los flamencos pueden dormir en una sola pata?

R. Porque la naturaleza es más ingeniosa que cualquier entrenador de yoga. Los flamencos bloquean sus articulaciones de manera automática: al doblar una pierna, el cuerpo entra en un “modo estable” que requiere casi cero esfuerzo muscular. Es como si tuvieran un tripié incorporado. Además, al levantar una pata reducen la pérdida de calor, crucial cuando pasan horas en agua fría. Lo sorprendente es que están más estables en una pata que en dos; estudios con flamencos dormidos muestran menos oscilación cuando están “monopodales”. No es equilibrio heroico: es pura eficiencia evolutiva.

SUBJETIVIDAD

¿Cuál es el valor de la subjetividad?

R.  Le comparto, dicho por alguien a quien en la familia describen como “el menos subjetivo”, que la subjetividad incomoda porque desordena, pero es también lo que vuelve humana cualquier interpretación. No es un defecto: es un filtro. Permite que dos personas observen el mismo hecho y produzcan lecturas distintas, algo esencial en el arte, la política, la ciencia y hasta en la vida cotidiana. La objetividad describe; la subjetividad explica por qué importa. Sin ella no habría criterio, gusto, intuición ni creatividad. Y, aunque no garantiza tener razón, sí garantiza pensar por cuenta propia.

La objetividad describe; la subjetividad explica porqué importa, ejemplos sobran. En arte, decir “el cuadro mide 92 x 73 cm”, es objetivo; afirmar “es la obra más inquietante de Van Gogh”, es subjetivo. En política, “la ley fue aprobada con 68 votos”, es un hecho; “es un avance histórico”, es un juicio. En la vida diaria, “llegó 15 minutos tarde”, es verificable; “siempre llega tarde”, es una interpretación emocional.

La subjetividad no garantiza tener razón, pero sí garantiza pensar por cuenta propia. Sin ella, no habría criterio, gusto ni creatividad. Es el espacio donde la realidad se vuelve significado.

PRESOS INOCENTES/ENRIQUE MANDUJANO

¿Se sabe cuántos inocentes están presos en México? ¿El gobierno tiene algún plan de indemnización para los que pierden años detenidos sin merecerlo?

R. Don Enrique, no existe una cifra oficial. Organizaciones como México Evalúa estiman que miles de personas están en prisión sin sentencia o con procesos viciados. La prisión preventiva oficiosa —que afecta a más de 90 mil personas— agrava el problema. Indemnizaciones sí existen, pero son excepcionales. El caso más emblemático es el de Jacinta Francisco Marcial, indígena otomí presa injustamente durante tres años; el Estado tuvo que indemnizarla y ofrecer una disculpa pública. Sus compañeras Alberta Alcántara y Teresa González también obtuvieron reparación. La Suprema Corte ha confirmado que el Estado debe compensar cuando hay fabricación de culpables, pero los procesos tardan años.

Hay precedentes, pero no un programa sistemático de reparación. El reconocimiento del problema es amplio; la solución institucional, todavía no.