EL PRONÓSTICO
Don Alfredo, ¿cuál es el pronóstico realista para la Selección mexicana en el próximo Mundial? ¿Califica o pierde con Sudáfrica y Corea?
R. El debate está encendido porque México llega con un rendimiento irregular y un grupo que parece “accesible”… hasta que se juega. Sudáfrica corre más de lo que se espera y Corea es táctica pura.
Los analistas coinciden en algo: México sí tiene nivel para pasar a octavos, pero no tiene margen para desconectarse diez minutos, como suele ocurrir. Si gana el primer partido, el panorama cambia; si empata o pierde, el fantasma del “ya merito” reaparece.
Pronóstico prudente: califica sufriendo. Pronóstico pesimista: otro Mundial que se complica solo. Y recordemos que México jamás ha logrado superar el número 14 en los rankings finales de los mundiales de la FIFA.
VALE LA PENA
¿La inversión que ha hecho México para el Mundial realmente vale la pena?
R. Al pueblo, circo. Depende de qué se mida. En términos económicos directos, no: los grandes ganadores siempre son FIFA y las ciudades sede, no los países. México ha invertido en estadios, seguridad y logística, pero los beneficios suelen ser temporales y concentrados en sectores específicos.
En términos de imagen, diplomacia y turismo futuro, sí puede valer la pena… si se gestiona bien.
El problema es que México suele invertir como país rico y medir resultados como país paciente. El Mundial no es negocio: es vitrina.
DE NUEVO
¿A que se debe que ahora todo el mundo habla de “ultraprocesados” si llevamos décadas comiéndolos?
R. La evidencia se volvió contundente. Estudios recientes muestran que los ultraprocesados no sólo afectan peso y metabolismo: también alteran microbiota, sueño y hasta estados de ánimo.
El problema no es comer galletas; es que en muchas ciudades, incluida la CDMX, más de 50% de la dieta urbana proviene de productos diseñados para ser irresistibles. La industria perfeccionó la fórmula; el cuerpo humano no.
