Es fascinante aquello entendido como “las acciones en el diamante”, eso es mayormente cuanto nos une en torno al rey de los deportes: la gran atrapada, el lanzamiento indescifrable, el cañonazo ganador.
En esta ocasión hemos de tomar lo sucedido por dos organizaciones contendientes, con cambios bastante fuertes como para tomar en cuenta la correlación entre todo el trabajo de la oficina complementado con el esfuerzo de coaches (desde sucursales) para poder disfrutar el vistoso nivel de juego el cual observamos en el máximo nivel del beisbol en el mundo: Las Ligas Mayores. Ambas organizaciones, curiosamente cercanas a la frontera con nuestro país, las dos con mexicanos involucrados, ya sea uno como accionista, otros laborando arduamente desde su respectiva trinchera.
Todo viene con la adquisición de los Padres por parte de —no confundir— José E. Feliciano junto con su esposa Kwanza Jones; pagaron ellos un dineral alrededor de $3,900 mdd ($3.9 billion dicen allá) y juntaron capital incluso con dos hijos de la familia Buss, la misma que actualmente está en un merequetengue por la venta de los Lakers, donde han sido socios del principal dueño de… los Dodgers de Los Ángeles, así es como se mueven esos dinerales y si no, pregúntenle a Magic Johnson.
Los frailes tienen misión por conquistar una Serie Mundial —una de las pocas franquicias sin lograrlo—, aun cuando han tenido al enorme ídolo Tony Gwynn, el dominante Trevor Hoffman y al extrañado Ken Caminiti, afición fuerte de ambos lados de la frontera más transitada del mundo y con un line up el día de hoy nada menos que con Fernando Tatis Jr., Jake Cronenworth, Manny Machado junto a los relevos de Mason Miller.
Esa franquicia de la “SD” incluso en un pasado con la cadena McDonald’s (de ahí el color “carne” y el amarillo en sus uniformes) ha tenido turbulencias con el reciente e inesperado fallecimiento del anterior dueño, junto con otra peculiaridad de sus transmisiones absorbidas por la mismísima producción de MLB.TV; hoy tienen posibilidades reales de ser un peligroso comodín en este 2026.
Las declaraciones de la nueva dueña ante la prensa desbordan optimismo, sólo que la historia de esa organización tiene no poca necesidad del banderín faltante, el más vistoso, ahora sí que: háganlo por la memoria de “Mr. Padre”.
Caso similar, los Astros de Houston, conocida organización donde el dueño actual Jim Crane ha hecho una serie de movimientos —vamos a decir elegantemente— “de todo tipo”, dándole las gracias a su gerente general Dana Brown aún como líderes divisionales: no cabe duda que se compite a diario y no se concede un ápice con su marca de 66-66.
