Temen que Romero frene al PAN

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Luego de perder las elecciones por la Jefatura de Gobierno, en el equipo del panista Santiago Taboada quedó la sensación de que su dirigente nacional, Jorge Romero, había aflojado el cuerpo al final y que eso influyó para que el exalcalde de Benito Juárez no ganara en 2024.

El propio candidato tenía sus dudas, pues al analizar en frío las decisiones del dirigente durante la campaña, no le quedaban claras muchas cosas. Sobre todo después de que líderes opositores le externaron situaciones raras, que a su juicio incidieron en los resultados.

Cierto que Romero y Taboada acordaron que el líder nacional decidiría las diputaciones, en tanto que el exalcalde repartiría a su antojo las carteras de la Jefatura de Gobierno entre sus aliados.

Aún así hubo momentos en que Santiago quiso sacrificar sus posiciones para cerrar acuerdos que le significarían miles de votos, a lo que Jorge se negó tajante.

Si sólo hubiera sido eso, se podría entender que el líder nacional se estaba apegando al guion que le permitiría construir el PAN nacional que él visualizaba. Pero el asunto es que entre perredistas, priistas y hasta panistas quedó la impresión de que los había traicionado.

Antes de que se decidiera la candidatura de Taboada, a Romero le asaltaba la duda si él mismo debería tomar el lugar, pues nunca como en esa elección se presentaba la oportunidad tan clara de ganar por primera vez la antesala de Palacio Nacional.

Al final dejó pasar a Santiago, pero algo debió ocurrir después, que hasta hoy sigue generando dudas entre los aliancistas de entonces. Quizá a Jorge no le convenía que Taboada se convirtiera  en el jefe político del partido, y él quedara minimizado como líder nacional.

Aunque el tema que más suena ahora, es que el dirigente tenía encima la amenaza de que, si el PAN ganaba la capital o se interponía en el Congreso, la Fiscalía de la CDMX activaría las carpetas judiciales que dicen tiene contra su familia por el asunto del Cártel Inmobiliario.

El tema revive hoy que Romero rechaza cualquier alianza con la oposición, a pesar de que sería la única forma en que Morena no refrende la mayoría absoluta que le ha permitido despedazar las instituciones desde San Lázaro.

Por eso es que, aunque el dirigente nacional jure y perjure que no se irá aliado con otros partidos en 2027, en algunos estados hay un intento de revuelta en su contra, a fin de que su partido vaya en alianza para pelear algunas gubernaturas.

A lo mejor es cierto que quiere purificar al panismo y abrirlo a la sociedad civil, pero quienes lo conocen bien –y no sólo dentro del PAN– sospechan que desde Palacio Nacional lo tienen bien agarrado y que por eso rechaza a los aliados.

Ojalá no sea así.

CENTAVITOS… 

Dicen en Tlalpan que Claudia López utilizó como pretexto los maltratos que recibe de la alcaldesa Gabriela Osorio, para botarle la Dirección de Participación Ciudadana y poder ir en busca de una diputación local el año entrante. Y suena lógico, pues los tiempos para levantar la mano en su partido están por expirar; es hablar ahora o callar para siempre… Y hablando de suspirantes, quien también anda apuntadazo para una diputación, pero en su caso federal, es el exdelegado Guillermo Sánchez, a quien se le ha visto muy activo en el territorio de Osorio, con la que dicen traen buen acuerdo. Como quiera se empieza a calentar el suelo tlalpense, donde los diputados Xóchitl Bravo, Alberto Vanegas, Luis Chávez y Pedro Haces Lago quieren sentar sus reales.

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