En serio quiere gobernar ajolotes

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Más serio de lo que parece es la intención de la jefa de Gobierno, Clara Marina Brugada Molina, de que la Ciudad de México sea conocida como la tierra de los ajolotes, y no sólo por la imagen institucional de su administración, sino por las condiciones acuáticas en que vive.

Cuando empezó con su onda de pintar todo de morado y lila, y de dibujar ajolotitos en las calles de la capital, más de uno se lo tomó a bien, pues hay que reconocer que la comunicación gráfica que despliega su gobierno es bonita; si gobernara como pinta, la ciudad sería un paraíso. 

Todo mundo recuerda que, para su primer Informe de Gobierno, Clara Marina desplegó una amplia campaña en redes y espectaculares, donde anunciaba agua, bacheo, seguridad, vialidad y hasta 80 kilómetros de ciclopistas.

Quienes visitaban por primera vez la capital y observaban lo que vendía como su primer año de gobierno, seguro pensaban que los chilangos eran unos envidiosos por no compartir con las otras 31entidades a tan destacada gobernante.

Era un engaño. Como los usuarios de las redes que suben a sus perfiles las fotos de su Facebook retocadas, con pestaña larga y cuerpazos, y esconden la del INE, que refleja su oscura realidad.

Igual pasa con el Gobierno de la CDMX, pues eliminando su despliegue gráfico, es un cochinero, con calles mugrosas, llenas de baches; el Metro en obra negra; llena de ambulantes, tráfico y delincuentes… Ah, y no se diga en materia de drenaje.

Apenas se presentaron las primeras lluvias —unas cuantitas— y la capital colapsó como todos los años por las inundaciones. En la estación del Metro Hidalgo, una de las principales estaciones de trasbordo —por ejemplo— llovía más adentro que afuera y los usuarios nadaban.

Lo que nunca, en el Congreso de la Ciudad de México los pasillos de las recién remodeladas oficinas pertenecientes a los partidos pelusa eran ríos, y los trabajadores tuvieron que sacar el agua con cubetas, escobas y jergas.

Eso por citar unos cuantos lugares, pues las redes están igualmente inundadas con imágenes de una capital similar a la Gran Tenochtitlán y su lago, situación que cada año se presenta en los mismos lugares; no hay que ser genio para saber dónde habrá problemas.

Y eso que son las primeras lluvias; cuando se desate la temporada, en una de ésas la CDMX es propuesta como sede del Mundial de Waterpolo y no de futbol.

Pero en lugar de ocuparse, hasta parece que la doña del Antiguo Ayuntamiento lo disfruta, pues cada que puede repite que lo suyo, lo suyo, son los ajolotes, especie prehispánica en peligro de extinción.

A lo mejor la jefa de Gobierno sí ve a los capitalinos como ajolotes, y les genera las condiciones para expandirse. Al principio sonaba hasta gracioso que en las redes la empezaron a llamar Lady Ajolote, pero el tema ya se está pasando de gracioso.

Porque en una de ésas se le ocurre convertir la calzada de Tlalpan en canal pluvial y las patrullas en canoas; a lo mejor su puente peatonal millonario en el Centro es para no ahogarse.

CENTAVITOS

Ayer iniciaron las comparecencias de los alcaldes de la capital del país, y fueron como siempre: predecibles y aburridas, en las que los diputados cubren a las autoridades emanadas de sus partidos y atacan a las contrarias. En lugar de rendición de cuentas, el acto se convierte en un besamanos, pues la mayoría se pone de tapete a la menor provocación. Para eso mejor que sólo envíen sus informes y, en lugar de ir al show, se pongan a jalar. Qué manera de perder el tiempo.