¡Santas comparecencias, Omar!
Por la mañana llegó a Donceles como jefe de la Policía de la Ciudad de México, y por la tarde salió como el Bruce Wayne de Ciudad Gótica. Se esperaba que la comparecencia de Omar Hamid García Harfuch fuera tersa en el Congreso local, pero no que saliera como ...

Adrián Rueda
Capital político
Por la mañana llegó a Donceles como jefe de la Policía de la Ciudad de México, y por la tarde salió como el Bruce Wayne de Ciudad Gótica.
Se esperaba que la comparecencia de Omar Hamid García Harfuch fuera tersa en el Congreso local, pero no que saliera como superhéroe, lo que despertará celos en más de uno en el gobierno capitalino.
El mejor piropo no lo recibió de una mujer, sino de Jesús Sesma, quien en lugar de ser el Robin de la serie, terminó como el mayordomo Alfred del señor Wayne, que en la antigüedad era conocido como el señorito Bruno Díaz.
Y, es que Sesma no sólo destapó a García Harfuch para buscar la Jefatura de Gobierno en 2024, sino que recordó el atentado que sufrió el funcionario y que casi le cuesta la vida, por lo que le dio el calificativo de superhéroe.
Al bajar del estrado para abrazarlo, los gritos de “beso, beso, beso...” no se hicieron esperar, lo que puso de mil colores al nuevo Batman, que sonreía entre nervioso y apenado, mientras al fondo le sugerían que se llevara al diputado a su Baticueva.
Tal fue el revuelo, que la petista Circe Camacho no podía hablar ante el micrófono por la risa que la situación le había causado. Al término de su intervención, se disculpó por no haber dado un discurso tan afectuoso como el de Sesma.
Si bien la diputada no fue tan efusiva en el discurso, qué tal en los abrazos al secretario, que incómodo se mantenía de pie sin poder cortarla, mientras trataba de poner atención al perredista Jorge Gaviño, que ya hablaba en el estrado.
Circe bien podría ser Gatúbela, pues, incluso vistió un traje negro de cuero, aunque no con pantalón, sino con falda.
El jolgorio lo interrumpió Gaviño, que si bien reconoció avances en la seguridad, recordó que había cifras negras, porque muchos delitos no se denuncian ante la falta de confianza en las autoridades.
Y como buen James Gordon —comisario en Ciudad Gótica—, pidió aclarar si el mapa delincuencial de la CDMX, que se conoció tras el hackeo a Sedena, era cierto y si García Harfuch sabía o se había enterado por la prensa.
El PRI envió a Lourdes González para decirle a Omar Hamid que no necesitaba ninguna capa para ser superhéroe, mientras el panista Héctor Barrera advirtió que no lo iba a chulear, y le dijo que la percepción del 60 por ciento de los capitalinos es de inseguridad.
Los morenos tenían la mesa puesta, pero mandaron a Nazario Norberto Sánchez, quien no es precisamente un garante de la ley. Al diputado se le trababa la lengua y seseaba, por lo que en las curules bromeaban que no era agua lo que llevaba en el vaso que subió a tribuna.
Parecía que Morena no quería echarle ganas a la comparecencia, pues muchas curules de la bancada permanecieron desiertas.
Algunos comentaron que Martí Batres, quien sería El Acertijo en la serie, operó para opacar a García Harfuch, y que para taparle el ojo al macho su hermana Valentina estuvo todo el tiempo, contrario al año pasado, que se fue antes de la comparecencia.
Como quiera Donceles terminó en una gran Baticueva, lo que va a enojar mucho al alguien del equipo de Sheinbaum.
CENTAVITOS
La soberbia de Morena es tal que no captan el flanco que se abrieron con los ataques a Ricardo Monreal, quien respondió a Layda Sansores a través de Alejandro Rojas, calificándola como Reina del Cash. A lo mejor en la 4T les divierte el pleito, pero sin importar quién tenga la razón, el tema es la gran corrupción de dirigentes y militantes de Morena, señalada no por la oposición, sino por ellos mismos.