Prefiere Claudia energías limpias

La semana pasada, Claudia Sheinbaum anunció, orgullosa, que el Gobierno de la Ciudad de México, en coordinación con la UNAM y con una empresa privada, comenzó a producir baterías de litio para reconvertir autos de gasolina a híbridos y eléctricos. Que esto ...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

La semana pasada, Claudia Sheinbaum anunció, orgullosa, que el Gobierno de la Ciudad de México, en coordinación con la UNAM y con una empresa privada, comenzó a producir baterías de litio para reconvertir autos de gasolina a híbridos y eléctricos.

Que esto llevará a desarrollar vehículos totalmente eléctricos en la ciudad, con tecnología cien por ciento mexicana, para lo cual el capital privado ayudará a generar la producción masiva, lo que impactará en la conservación del medio ambiente.

Y puso como muestra un vehículo tipo Tsuru, que fue totalmente reconvertido y está siendo probado.

Muy buena noticia no sólo para los capitalinos, sino para los habitantes de todo el país, desde luego. El anuncio originó mensajes de admiración de sus compañeros, como Tomás Pliego, dirigente local de Morena, quien no perdió la oportunidad de ponerse de tapete.

Este personaje, gris como una tarde de invierno, escribió en su Twitter: “Hoy se presenta el futuro: la jefa de Gobierno muestra autos híbridos y eléctricos con tecnología de litio mexicano. Ésa es una visión de futuro de energías nobles (a lo mejor quiso decir renovables) para la movilidad futura del país. Una promesa de 2018, ya haciéndose realidad como muchas otras”.

Qué bueno que Claudia se preocupe por la ecología, pero, en primer lugar, no fue una de sus promesas de campaña, y aún está en proyecto. En segundo, habría que preguntar qué opinan de esto en Palacio Nacional.

Y es que por aquellos rumbos han calificado como oportunistas y “politiqueros” a quienes se arropan en la bandera ecologista sólo para llevar agua a su molino y hacer quedar mal al gobierno federal.

Qué pensará de estas acciones la secretaria de Energía, Rocío Nahle, cuya principal misión es construir la refinería de Dos Bocas y apoyar la producción de energía eléctrica quemando carbón y combustóleo, como lo hace la CFE.

Suena, al menos, contradictorio que mientras la 4T está en contra de la producción de energías como la eólica y de que autos eléctricos producidos en Estados Unidos invadan el país, Sheinbaum esté impulsando vehículos movidos por energías limpias.

La jefa de Gobierno presume la colaboración con la UNAM —su alma mater—, cuando apenas hace unos meses, siguiendo el discurso presidencial, decía que la universidad había desviado su camino, apoyando el modelo neoliberal.

También hay que destacar que, como ejemplo de reconversión de autos de gasolina a eléctricos, el gobierno local haya elegido un Tsuru, igualito al que siempre ha presumido el Presidente como su modelo de austeridad.

Suena a mensaje subliminal en favor del inquilino de Palacio Nacional, pues la gente identifica ese auto con el Presidente.

El anuncio de Claudia es bueno, desde luego, pero absolutamente contradictorio con lo que defiende la 4T.

CENTAVITOS

Por cierto, tras el anuncio de que el gobierno y la UNAM trabajan en conjunto para desarrollar baterías de litio, queda claro por qué el gobierno federal ha tomado la decisión de no concesionar a la iniciativa privada —nacional o extranjera— la explotación de las reservas de litio que hay en el país y que son el objeto del deseo de varias compañías. Pero si el gobierno de la 4T quiere ir en realidad por las energías limpias, ¿por qué entonces insiste en producir electricidad con carbón y combustóleo —materiales altamente contaminantes— y crecer la refinación del petróleo, construyendo una nueva refinería en Tabasco y comprando otra en Estados Unidos?

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