Mientras Estados Unidos acusa a México de ser un narcoestado y los mexicanos advierten que ningún país extranjero les dirá cómo gobernar, ambas naciones se alistan para recibir el Mundial de Futbol en un mes.
El conflicto por la petición estadunidense de que el gobierno mexicano detenga y extradite a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, para que responda a las acusaciones de haberse aliado con el cártel de la entidad ha tensado la relación entre ambos países.
La justicia estadunidense afirma que tiene pruebas de que Rocha Moya se alió al narcotráfico, cuyos integrantes financiaron su campaña para gobernador y amenazaron a la oposición para que lo dejaran ganar.
En respuesta, la Presidenta de México afirma que la soberanía del país no se negocia y, con esa bandera, defiende al gobernador con licencia, algo que no todos los mexicanos apoyan, pues piensan que por defender a un presunto delincuente se pone en riesgo a todo un país.
Estados Unidos anunció el lunes que si México no detiene y entrega a los delincuentes que ellos soliciten, no habrá más ayuda y sí más represalias. Esto mientras crecen las versiones de que la justicia del país vecino tiene una lista de 300 funcionarios mexicanos relacionados con el narco.
No por nada, los gringos tienen retenidos en su país a los capos más importantes de México, que seguramente han soltado información de sus nexos con la 4T.
El gobierno mexicano no tiene duda de que su contraparte cuenta con pruebas plenas de todo lo que dice, pero aceptarlo sería el derrumbe de Morena, pues tendrían que reconocer que llegaron al poder de la mano del crimen organizado.
Las diferencias se dan a un mes del Mundial, donde México, Estados Unidos y Canadá serán anfitriones de selecciones que representarán a 48 naciones. Con qué cara dirán a los turistas que asistan sin temor, cuando dos países están enfrentados por temas de narcotráfico.
No se entiende que dos naciones con ese antagonismo puedan actuar como socios en un evento en el que los ojos del mundo estarán puestos en ellos. ¿Y si, por desgracia, ocurriera algo en uno de ellos?
Algunos han sugerido que México renuncie a la sede, cosa que saldría muy carita por los compromisos firmados y las inversiones hechas. Pero otros son más drásticos y piden suspender la copa, pues los estadunidenses están en guerra con medio mundo.
Como quiera, con un Mundial de por medio y una negociación sobre el T-MEC pendiente, mexicanos y estadunidenses andan del chongo.
CENTAVITOS
¿Cómo está eso de que el Gobierno de la CDMX comprará más de un millón de plantas para adornar espacios públicos con motivo del Mundial? Que serán siete tipos de plantas “para embellecer de áreas verdes avenidas principales y camellones”, entre ellas, geranios, lavanda, romero, malvón, plantas de cempasúchil y otras. Según la convocatoria del gobierno de doña Clara Brugada, el plazo máximo para la entrega de las plantas será el 30 de junio, ¡cuando el Mundial lleve ya más de la mitad! Por eso, es conveniente hacer algunas simples preguntas: ¿Si el plazo de entrega excede por casi un mes el inicio de la competencia, serán para lucirlas en un evento que estará cerca de finalizar? ¿Existen viveros con capacidad de producir un millón de especies en un mes? ¿Hay suelo suficiente para sembrar un millón de plantas y agua suficiente para regarlas en plena época de estiaje, donde el vital líquido falta en las casas? ¿Quién aconsejará a la doña?
