Las primeras damas de la política
Si una mujer brilla, le escatiman todo reconocimiento, con la tontería de que está ahí gracias a su pareja.
Una añeja y nociva práctica en la política, es la falta de reconocimiento a las mujeres que ejercen esta actividad, pero que tienen la “desgracia” de ser parejas de personajes influyentes, pues son encasilladas como: “es la esposa de…”, sin reconocer los méritos que la mayoría de ellas tienen.
Ejemplos sobran y se dan en todos los partidos, por muy democráticos que presuman ser, pues, si una mujer brilla, le escatiman todo reconocimiento, con la tontería de que está ahí gracias a su pareja.
O peor aún, porque son amiguitas de alguien poderoso. Y claro que hay casos así, pero son los menos; la inmensa mayoría llega a cargos importantes de dirección gracias a sus propias capacidades.
Existen casos como el de Dolores Padierna —por ejemplo—, quien podrá caer bien o mal, pero es una mujer que ha hecho una carrera política sólida, que carga injustamente con el estigma de ser la esposa de René Bejarano, quien fue un poderoso líder en el PRD.
Hoy la cosa es distinta, pues mientras Bejarano es un político relegado, luego de sus sucios tratos con el empresario Carlos Ahumada, Padierna es diputada federal y sigue vigente ahora en Morena.
Igual se podría hablar de Romina Contreras, alcaldesa de Huixquilucan, quien, incluso ha sido reconocida por el buen manejo de las finanzas de su municipio, que le valió elevar la calificación crediticia y ser considerada como la mejor alcaldesa del Edomex.
Quienes la conocen no dudan de su capacidad, esta casada con el senador panista Enrique Vargas, de quien, dicen, le heredó el cargo. Ello, a pesar de que Romina está considerada entre las 100 mujeres más influyentes del país.
Un caso más sería el de Mariana Rodríguez, esposa del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien es una influencer muy popular. El año pasado contendió por la alcaldía de Monterrey y perdió.
Sus detractores siempre la atacaron con el cuento de que fue candidata por su esposo, sin contar que en realidad ella ha sido un pilar para que García llegara hasta donde está. Los seguidores de Mariana fueron vitales para que el gobernador ganara.
Un caso emblemático es el de Nora Arias, presidenta del PRD capitalino, mujer preparada que tuvo las agallas de enfrentar una andanada de ataques internos de su propio partido, para rescatarlo en la capital, luego de que a nivel nacional perdiera su registro.
Sus detractores siempre se referían a ella como “la pareja de Víctor Hugo Lobo”, escatimándole méritos propios. Por supuesto que Lobo fue importante en su formación política, pero hoy cada quien anda en rutas distintas.
Es más, la propia Xóchitl Bravo, lideresa de la bancada de Morena en Donceles, es señalada de que llegó ahí gracias a un acuerdo que su exesposo, Carlos Hernández Mirón, hizo con Martí Batres, lo cual es injusto, pues lleva años forjando su propia trayectoria.
Son sólo algunas perlas de lo que mujeres exitosas tienen que enfrentar en la política, si tienen la “desgracia” de tener esposos poderosos. Hay quienes sólo las quieran ver como primeras damas.
CENTAVITOS
A pesar de la tormenta que está azotando en el entorno del presidente del Tribunal de Justicia de la CDMX, su esposa, Verónica de Gyvés, ha tenido buena aceptación como futura ministra del nuevo Tribunal de Justicia Disciplinaria, cargo que ganó en las pasadas elecciones del Poder Judicial. Todos reconocen que De Gyvés cuenta con una carrera propia y buena imagen en el sector, por lo que su arribo fue justo.
