La disputa, más allá de Omar y Clara

Con el exsecretario de Seguridad Ciudadana están los neomorenistas.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

  • Con el exsecretario de Seguridad Ciudadana están los neomorenistas.

La revuelta interna entre morenistas de la capital, que ponen como manzana de la discordia la nominación de Omar Hamid García Harfuch para la Jefatura de Gobierno, tiene tintes más oscuros que la simple intención de imponer un candidato.

Ya van dos semanas que en la 4T salieron a relucir flechas, puñales y lanzas, y no se ve para cuándo pueda acabar la campal; hay dos grupos perfectamente definidos que se disputan el poder.

Con el exsecretario de Seguridad Ciudadana están los neomorenistas. O sea, una mayoría que no proviene de las luchas que dieron origen a la formación del Movimiento, y que incluso militaba en otros partidos. Con Clara Brugada están los históricos, que, al verse desplazados por el PRD, decidieron acompañar a Andrés Manuel López Obrador en la creación de otra opción política.

En el fondo lo que está en disputa no es tanto si será Omar Hamid o Clara, sino qué grupo se va a quedar con el control de la capital, que es el centro político, que se ha convertido en la cantera de los candidatos presidenciales.

O sea, en términos llanos, lo que se juegan los grupos en conflicto dentro de Morena es la repartición del pastel que significa ser partido en el gobierno, con los beneficios que eso conlleva al grupo ganador.

Por ejemplo, en el ala dura del partido no pueden tolerar que personajes como Julio César El Nenuco Moreno se quieran presentar entre los hacedores de García Harfuch, pues en la 4T jamás han visto con buenos ojos al exalcalde de Venustiano Carranza.

De hecho, hay fuertes enfrentamientos con un buen número de los puros, desde que en 2021 Moreno fue invitado por Claudia Sheinbaum a brincar a Morena, a condición de que pasara su alcaldía al lado oscuro, cosa no fue bien recibida por muchos.

Los ofrecimientos que le hicieron a cambio del brinco no le fueron cumplidos, pues en las negociaciones Claudia le prometió la presidencia de una importante comisión en San Lázaro; no le dieron ni una de tercera.

Cuando García Harfuch anunció oficialmente su decisión de lanzarse a la Jefatura de Gobierno, uno de los que estuvo detrás de él fue Julio César, a quien no le importó posar junto a la diputada Guadalupe Morales, antigua enemiga en la Venustiano Carranza.

El ala dura de Morena está indignada porque en el equipo de Omar Hamid hay, al menos, cuatro personajes integrados como coordinadores —todos al mismo nivel—, pues ninguno es jefe del otro.

Es un equipo con autoridad vertical, entre los que estánVíctor Hugo RomoRigoberto Salgado, el propio Nenuco y probablemente se integre pronto José Luis Rodríguez, secretario del Trabajo de la CDMX.

Ése es otro de los corajes de los radicales, que, si se concreta lo de García Harfuch, pueden ser desplazados por los que consideran “arribistas”.

CENTAVITOS...

A dónde pretende ir Sandra Cuevas si no tiene partido, pues durante toda su administración se la ha pasado diciendo que Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador sirven para dos cosas, y que no les tiene miedo ni respeto. Alias, a Morena no puede ir, porque, además, ahí tampoco la quieren. La alcaldesa envió un ultimátum a la oposición, de que si no la inscriben como una aspirante a la Jefatura de Gobierno, romperá lanzas con el Frente Amplio por la Ciudad de México. Curioso que Sandra pida ahora el apoyo del PAN, PRI y PRD, cuando se la ha pasado atacando a los diputados de esos partidos; si no es con Morena ni con el Frente, ¿a poco Ricardo Monreal la recomendará al MC, porque independiente, no?

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