Como se temía, el programa piloto para facultar a elementos de las policías Bancaria y Auxiliar a infraccionar durante el Mundial a automovilistas que violen el Reglamento de Tránsito, al final, será permanente.
La decisión anunciada la semana pasada, de dar dientes a uniformados que no sean del Agrupamiento de Tránsito, fue vista por los ciudadanos como una ampliación de licencia para morder a los conductores.
Aunque históricamente la Policía ha sido considerada corrupta, a pesar de débiles intentos para que moderen sus prácticas de extorsión hacia los conductores, el gobierno capitalino decidió otorgar facultades para que otros agrupamientos puedan infraccionar también.
Si ésta es una decisión impopular, rechazada por los capitalinos, ¿por qué la oposición no ha salido a criticar la medida y exigir su cancelación? Y a que sus diputados adviertan al anfibio gobierno que ni sueñe con hacerla permanente.
Pues da la casualidad que sus alcaldes, quienes se quejaban de la falta de operativos viales en sus territorios; igual de vehículos estacionados en doble fila y de autos chatarra abandonados en las calles, solicitaron mayor apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Pero como no hay suficientes elementos de Tránsito, en una reunión de Cabildo con la jefa de Gobierno y los 16 alcaldes —realizada en marzo pasado—, el secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, propuso habilitar policías de otros agrupamientos para esas tareas.
La SSPC haría una preselección entre los policías que tienen contratados las alcaldías para analizar sus perfiles y capacitarlos en el Instituto de Formación Policial, a fin de regresarlos después a las calles.
Trece de los 16 alcaldes estuvieron de acuerdo —entre ellos todos los de oposición—, pues tendrían oportunidad de diseñar sus propios operativos viales y evaluar el desempeño. ¿Quién mejor que la alcaldía para identificar sus zonas conflictivas?
Y visto de ese modo, no suena mal, pues desde hace tiempo las alcaldías utilizan personal propio para dirigir el tráfico en los principales cruceros, y lo hacen aceptablemente, pero como no son autoridad formal, los automovilistas no los respetan.
Ahora serán acompañados por los nuevos uniformados habilitados para infraccionar, lo que también compromete a los alcaldes a vigilar que sus elementos se porten bien.
La Policía no dejará de ser corrupta, pero al menos de estos nuevos elementos —que serán, de inicio, 123— tendrán que dar cuentas si caen en actos de corrupción. Por eso la oposición no ha salido a decir nada.
Por cierto, policías de la SSPC participaron uniformados en la marcha del orgullo gay, lo cual es un reconocimiento a su derecho de ejercer su libertad sexual.
CENTAVITOS
Si alguien se da una vuelta por Iztapalapa, podrá ver infinidad de bardas de Morena por todos lados, con los nombres de quienes aspiran a gobernar esa alcaldía a partir de 2027. Aunque son varios los que se mueven, como el diputado federal Gabriel García, por ejemplo, predomina en las calles el nombre de la diputada local Martha Soledad Ávila, gente cercana a Clara Brugada, quien lleva años suspirando por la alcaldía. Ante la ebullición morenista, los que están felices son los vecinos, pues dicen que Martha Soledad está pagando mil 500 pesos por cada barda pintada, en busca de posicionarse para la encuesta de septiembre. Ya ni preguntar de dónde sale la lana, pues seguramente dirá que el pueblo bueno pinta voluntariamente sus bardas.
