Entre Doña Florinda y La Chimoltrufia
Anunció que ya está listo e instalado el nuevo software con el que trabajarán los verificentros.

Adrián Rueda
Capital político
Con un look calificado por algunos diputados como “tipo Doña Florinda”, pero que en ocasiones se asemejaba más al de La Chimoltrufia, porque como decía una cosa decía la otra, terminó ayer la visita de Tanya Müller en Donceles.
Protegida hasta el exceso por la fracción perredista en la ALDF, evidenciando con ello su extrema debilidad, la secretaria de Medio Ambiente mostró una vez más su “autismo político”, que la aleja de la realidad cotidiana de los habitantes de la Ciudad de México.
Para la funcionaria, los habitantes de esta capital están mal, no se dan cuenta de los “significativos avances” en materia ambiental ni del cumplimiento de normas y programas oficiales.
Según Tanya, las acciones ecológicas del gobierno de Miguel Ángel Mancera han sido contundentes, y ante los diputados capitalinos arremolinados en el auditorio Heberto Castillo, porque no se atrevieron a llevarla al pleno, dio una serie de “datos duros” para justificar su trabajo.
Al escuchar a la funcionaria capitalina se entiende por qué la capital de la República está como está en materia ambiental.
La señora no reconoce error u omisión alguna y en verdad cree que quienes la señalan como la peor funcionaria de la administración capitalina son sólo grillos e ignorantes.
Para justificar la primera contingencia ambiental en 14 años en la capital, Müller dijo que ésta se debió porque los índices para decretarla bajaron a diferencia de otros años, lo cual tiene su lógica.
Por la misma razón no había necesidad de hacer énfasis en que con las reglas actuales, durante todo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, por ejemplo, la capital hubiera estado en contingencia ambiental todos los días.
No tocó al de Marcelo Ebrard, con el que trabajó.
La funcionaria defendió también la tala de árboles argumentando que a diferencia de anteriores administraciones en que talaban hasta 50 mil especies, en la actual “sólo” van unos
10 mil.
Y para rematar, anunció que ya está listo e instalado el nuevo software con el que trabajarán los verificentros de la ciudad, aunque después señaló que apenas harán pruebas y que estará listo para julio; olvidó que en el tema lleva medio año de retraso.
Los diputados que la cuestionaron, en su mayoría, se mostraron sumisos.
Hicieron las preguntas de rigor y nadie cuestionó, por ejemplo, dónde están los fondos que supuestamente tiene el fideicomiso en el que cae una comisión por cada auto que usa vías de cobro en la ciudad.
Porque si el gobierno capitalino anda pidiendo cinco mil millones de pesos extra para transporte, debería echar ojo a ese fideicomiso, igual y de ahí salen los recursos. Tampoco explicó cómo es que se van a plantar en plena época de estiaje miles de árboles comprados a precio de oro, porque la experiencia es que la mayor parte de los que son plantados mueren… y peor si hay mucho calor y poca agua.
CENTAVITOS… Como si en esta sufrida capital no hubiera cosas más importantes que hacer, la Asamblea Legislativa se paró el cuello el martes con una sesión solemne para poner en letras de oro la leyenda: “Reforma Política de la Ciudad de México". ¿De veras a alguien le importará eso, cuyos beneficios ni siquiera han podido explicar? El evento sirvió sólo para placear a las momias de la política y hacer una ego-fiesta, que lo único que refleja es la falta de una agenda temática de los diputados locales, que en definitiva viven en un mundo muy distinto al del resto de los ciudadanos.