Las Casas Blancas de la Línea 12
Así como el PRD ha hecho escarnio sobre la adquisición de la llamada Casa Blanca por parte de Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto, ese partido debería hacer lo mismo con Marcelo Ebrard y la construcción de la Línea 12 del Metro. El argumento ...

Adrián Rueda
Capital político
Así como el PRD ha hecho escarnio sobre la adquisición de la llamada Casa Blanca por parte de Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto, ese partido debería hacer lo mismo con Marcelo Ebrard y la construcción de la Línea 12 del Metro.
El argumento central del escándalo de la casa de la señora Rivera es que se la vendió Juan Hinojosa, dueño de la empresa Higa, una de las constructoras beneficiadas con jugosos contratos durante el gobierno de Peña Nieto en el Edomex.
Los perredistas alegaron conflicto de interés y sospecharon, quizá con razón, que la casa pudo haber sido prácticamente un regalo para la familia presidencial por las millonarias obras que le adjudicaron a Hinojosa.
Aunque Peña Nieto y su esposa se empeñaron en aclarar la legalidad de la propiedad, nadie creyó su versión y hoy siguen inmersos en el sospechosismo, como dijera alguna vez el panista Santiago Creel. Pues bien, la nota principal de ayer en Excélsior desnuda algo peor que una Casa Blanca obsequiada —si ese hubiera sido el caso—, pues documenta cómo un exempleado de Ebrard fue parte fundamental en la decisión de la multimillonaria renta de trenes para la Línea 12.
Los documentos indican que Carlos Adolfo Altamirano y Piolle dictaminó desde su posición de gerente de Instalaciones Fijas del Metro cómo debería ser la llamada Línea Dorada, y después se integró a la empresa que dictaminó qué trenes comprar.
O sea, aquí no sólo hay conflicto de interés, sino la sospecha de una multimillonaria transa que tiene semiparalizada la obra más costosa en la historia de la ciudad, y que es un casi un elefante blanco.
Cómo es posible que Ebrard haya permitido que uno de sus exempelados dictamine primero sobre la tecnología del material rodante para el Metro, y después participe en el Consorcio Certificador y la consultoría ILF que verificaron la viabilidad de los trenes. Qué bonito, Altamirano y Piolle certifica como representante de la iniciativa privada los trabajos que él mismo estableció como funcionario del GDF; o sea, juez y parte.
¿Aquí no ven ni Marcelo ni el PRD conflicto de interés o marrullerías? Porque no hay que olvidar que de puro arrendamiento la empresa española CAF se embolsará algo así como 18 mil millones de pesos, del total de los 46 mil millones que el pueblo acabará pagando por esta magna obra inservible.
Si alguien se toma la molestia de sacar la calculadora y ver cuántas Casas Blancas se pueden comprar con tantos miles de millones de pesos, verá por qué a Ebrard le preocupa que lo investiguen y quiere agarrar fuero a como dé lugar.
Estas anomalías están en documentos, así que ¿cuál campaña en su contra? Que entregue cuentas claras y que no se sienta por encima de la justicia sólo porque sus compadres del PRD o de Morena lo encubran, faltaba más.
CENTAVITOS… Hondo les caló a Los Chuchos que sus aliados en el DF se quieran ir por la libre en el asunto de las candidaturas locales y ya están viendo la forma de atacar a las tribus de la capital para despojarlas
—como siempre— de sus posiciones. Tradicionalmente las candidaturas en el DF se definen luego de que los líderes nacionales se arreglan arriba, hacen acuerdos en lo oscurito y pagan con diputaciones o delegaciones del DF los favores recibidos en el país, pero esta vez las cosas pintan muy diferentes. Cansados de que siempre les dejen las sobras a pesar de trabajar ellos son los que trabajan el territorio, dirigentes de diversas corrientes hicieron una alianza para frenar al CEN y esta vez cuentan con el apoyo de Miguel Ángel Mancera a través de Héctor Serrano. La definición de las candidaturas a diputados federales por el DF estaba programada para el próximo sábado, pero ante la revuelta chilanga Los Chuchos buscan juntar en una sola negociación las federales y las locales el 21 de febrero, a fin de mover piezas, hacer acuerdos y planchar a los del DF. Será una épica lucha para evitar la invasión de chuchos foráneos a la capital; se hacen apuestas.