Toy Story 5 lo volvió a hacer

Addis Tuñón

Addis Tuñón

El fama-sutra

Bienvenidos sean mis sensuales famalovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.

Ayer domingo fue un día amargo para 40% de la población. El desangelado Día del Padre significó tráfico, pero no tanto, restaurantes abarrotados, pero no tantos. Se entiende que en un país donde cuatro de cada 10 hogares son sostenidos en todos sentidos por la madre, y donde rolas como La pensíon, de Mariana Ochoa, se vuelvan un himno multitudinario, ser padre presente sea un mérito que millones de hombres optaron por eludir. Mis hijos honraron su privilegio llevando a su papá a ver Toy Story 5. Digo, no fue una cita en el Hotters, pero entre palomitas con sabor a Doritos y junto a una cómplice que pagó con la promesa de que barrerán su cuarto toda la semana, padre y niños pasaron un buen momento.

Debo decir que fui a regañadientes a ver esta secuela. Para mí, el llanto descontrolado que me causó la película número 4  fue el fin climático de la saga. Lo que imaginaron para revivir el negocio no era el desenlace natural de la historia. Claro, es mi humilde e irrelevante opinión, Al final, ahí estaba yo, riendo y hasta chillando de nuevo. Sí, lo volvieron a hacer.

Creo que la primera y la cuarta película son insuperables, pero esta última tiene lo suyo. Respecto a las voces de Belinda e Irán Castillo, no las reconozco, pero para nada. Aunque sí dediqué largo rato a especular ¿que fue primero?, o sea, ¿los de Pixar diseñaron una tableta con funda de ranita y luego le llamaron a Belinda o los de Pixar pensaron en Belinda y por eso la diseñaron a la tablet una funda de ranita? Sabido es que Beli odia que la relacionen con su canción de “¡saaaapitooooo, tara ratan, tararata, tararararaaaa!” y, la verdad, me divierte la coincidencia. Quien no lo crea así, amaneció de malas, amo a Belinda siendo una tableta-rana.

De la ficción me regreso a la vida real y creo que la nota de espectáculos se la lleva Laura Zapata. La actríz anunció que había ganado el juicio contra la enfermera que atendió a su abuela, Eva Mange. El juez dictó sentencia de 4 años de cárcel por cargo de negligencia contra la mujer que había sido contratada para el cuidado de la anciana, quien falleció luego de padecer profundas escaras por falta de atención el 24 junio de 2022.

Ahora, a casi dos años de su muerte, Laura dice sentirse más en paz. Recuerdo que la enfermera en cuestión alegaba que Zapata no autorizaba más de dos pañales por día, lo que causaba rozaduras y mucha incomodidad a su abuela. pero, por lo visto, ése no fue argumento que justificara el sufrimiento de doña Eva. Creo que, en esto, la Zapata hizo lo correcto. Nadie podrá regresar el tiempo ni la vida a la señora Eva, y ser enfermera y no tener vocación de ayuda no se debe permitir.

Que tengan una gran semana y, si son o tienen un padre presente, ¡felicidades!